1038. OTRO CASO RESUELTO
Isabel Molina Brocal | Bel

El inspector James entró en la escena del crimen con sumo cuidado, llevaba zapatos nuevos y aquello estaba lleno de sangre por todas partes.

Se quedó a un lado y analizó el cuerpo sin vida de aquel pobre tipo que yacía en el suelo con una extraña postura, como si estuviese practicando una difícil posición de yoga con un resultado magistral y pensó que algo en él le resultaba familiar, pero no recordaba el qué.

Luego cogió la fregona y comenzó a limpiar un poco aquel estropicio para intentar no ensuciarse al salir.

– Esto está hecho un asco – dijo mientras sus ayudantes le abucheaban por destrozar las pruebas – el palo de la fregona se soltó en ese instante y dejó ver un final afilado.

– Como sospechaba – dijo improvisando al intuir que aquel podía ser el arma del crimen – los demás quedaron asombrados ante el hallazgo.

El prominente corte del cuello coincidía a la perfección con el filo de la fregona, el inspector puso cara de superioridad y se sirvió un poco de café que había sobre la mesa.

– Aún está caliente – dijo pensativo, pero mejor vamos al bar.

Con el estómago lleno siempre pensaba mejor, o eso decía él.

Le sirvieron un perrito caliente, tarta y una jarra de café, sus ayudantes tenían el estómago revuelto por el crimen y apenas tomaron algo de café.

Mientras echaba un extra de kétchup que salpicaba por todos lados comenzó a desvelar sus sospechas.

– Claramente ha sido la señora de la limpieza.
– No es posible señor – dijo un ayudante algo confuso – al parecer está fuera de la ciudad.
– Vaya, entonces estamos como al principio – concluyó atusándose la barba – lo mejor será dar una vuelta e inspeccionar la zona.

Los chicos asintieron y salieron de allí. Los envió a investigar por las proximidades del edificio en busca de pruebas o alguien que hubiera visto algo mientras él hacía guardia en el coche y pensaba en el crimen.

Al rato despertó de un profundo sueño recordando de qué conocía a la victima.

Habían coincidido varias veces en clase de spinning, de pronto nuevos recuerdos llegaron a su mente como por arte de magia, recordó verle semanas atrás en los vestuarios con un tipo que le amenazó con matarle si no le pagaba, o algo así, tenía prisa y no les hizo mucho caso.

Cogió el móvil y avisó a uno de los ayudantes, le dio una descripción de lo que recordaba, chico rubio, pelo corto, tatuado y colgó.
Otro caso bien resuelto, se dijo satisfecho y se volvió a dormir.

A veces le sucedía, ideas brillantes le venían en sueños para darle la respuesta o como una simple visión. Como aquella vez que soñó con donuts de chocolate y a la mañana siguiente había donuts para desayunar, magia.