1059. PAISAJE LUNAR
Violeta Sáez | Mab Darío

No hay historia de terror montañés sin su correspondiente luna llena enmarcada por nubes alargadas.
Esta luna, concretamente, se asemeja a la que aparece en la escena de ET donde el marciano atraviesa su diámetro en bicicleta.
Eso había dicho yo cuando aquellas nubes, que llevaban toda la tarde amenazando lluvia, se retiraron lo justo para permitirnos admirar un satélite naranja de tan amarillo:
—Falta ET cruzando en bici.
Y las demás rieron.
Habíamos alcanzado el punto de la ruta en el cual, a falta de un tema más polémico que tratar con conocidas lejanas, la existencia o no de vida extraterrestre era sacada a la palestra por puro afán de seguir con la conversación:
— ¿Y tú qué piensas de los ovnis?- la oportunidad venía dada ante la magnificencia del plenilunio sobre el ramaje espinoso.
Así, se sucedieron datos como parte de una argumentatio – fuese a favor o en contra- que abarcaba desde el enigma de la esfinge de Keops a los ciclos evolutivos de las civilizaciones, de las últimas declaraciones del expresidente Obama a las cortinas de humo del Pentágono, del «Oumuamua» de Avi Loeb a los fenómenos de sugestión colectiva.
También se hizo alusión a la teoría de los caminantes blancos y al turismo espacial de Bezzos, pasando por una «Guerra de las galaxias» disfrazada de carrera espacial, el palo de golf orbitando en el espacio y la basuraleza estelar como germen de un próximo conflicto intergaláctico… Todo ello fácilmente refutable, pues, como dijera Carl Sagan, «Afirmaciones extraordinarias requieren siempre de evidencia extraordinaria».
—Mirad, ahí llega Laika.
«Laika» distaba de asemejarse al pionero caniche, por su tamaño podría pasar por mastín, su níveo pelaje destacaba sobre la inmensa masa arbórea.
El can saltaba de roca en roca. Tras él, una pareja de corredores nos dejó atrás con un breve saludo. Entretanto, Lola parecía esforzarse por tomar imágenes con su móvil en un vano intento de capturar lo que tan fácilmente lograban nuestros ojos.
— No te esfuerces: las fotos de la luna siempre salen desenfocadas.
La mujer, menuda, delgada y cercana a los cuarenta, sonrió.
— ¿Es un truco, verdad? – preguntó su hermana.
— Va a hacer un montaje en redes y a decir que es un UFO.
— Somos el capricho de un niño intergaláctico.
Silenciosas, llegamos hasta el primer mirador.
Laika parecía nerviosa. Tras ella, la misma pareja de corredores volvió a dejarnos atrás con su escueto saludo de manos. Los movimientos de ambos se sucedían en una réplica simétrica.…
Próximas al pico, aceleramos la marcha. Los corredores, precedidos de Laika, cerraron el círculo de nuevo dejándonos atrás sin atender a nuestra llamada.
Una nube de polvo les sucedió. Tras ella, la senda solitaria.
La cima. El guarda debía estar escuchando la radio a todo volumen.
— ¿Vigilante? ¡Oiga!
La radio se tornaba inteligible y atronadora. Un halo de luz verde llenó el cielo sobre la urbe provocando descargas en los postes. ¿Es posible que se den auroras boreales en el sur de España?
Nuestra vuelta se hizo eterna. Literalmente. Desde entonces, cada cierto tiempo, cruzamos el paso con nuevos visitantes.