1510. PANTALONES
Pedro Bofill | Gabar

‘- Risky Business: Os soy sincero nunca pensé en terminar en el baño de una discoteca mirando a los ojos a otro tío, pisando una cantidad ingente de meado de a saber cuántas personas, en ropa interior y con el abrigo atado a la cintura como si fuese Marvin el Marciano o Miguel Bosé además de estar inventándome una excusa para soltarle al gorila enajenado de 200 kg que me encontrase así.
Seguro que los más morbosos queréis saber cómo he llegado hasta este punto. Mi historia es simple, pero muy surrealista, tres adolescentes prototípicos tenían como objetivo de sábado noche reunirse con tres chicas despampanantes en la discoteca que siempre frecuentan, pero el portero de esta tendría otros planes:
– Portero: A ver, vosotros dos podéis entrar, el tío de los pantalones militares ¿A dónde crees que vas? flipado, ¡tira pa ya!
– Risky: Seguro que en este punto creéis que ya todo estaba perdido, tranquilos nosotros también. Pero lo que estoy seguro es que por culpa de ir vestido como si fuese el soldado Ryan y sus putos pantalones ahora me las veo menos vestido que Pedroche en unas campanadas, quitando la puerta del sol y el glamur por una cabina la cual la palabra higiene no la conocen y mirando a los ojos a mi otro compañero, Hermes.
– Hermes: – ¿Puedes dejar de mirarme de esa forma mientras estás sin pantalones? Que este espacio es muy estrecho y no respondo. Dámelos de una vez que está Ryan esperando en la puerta.
– Risky: – Joder tío, ha sido mal día para escoger los calzoncillos con agujeros. ¿Pero a que si entrecierras un poco los ojos parece que llevo pantalones?
– Hermes: – Joder pareces Tom Cruise, pero en pobre, vete pensando una excusa mejor para cuando te partan la cara, me largo.
Tío, salir del baño y ver a una multitud de desesperados intentando captar la atención a cualquier precio, con movimientos de cadera estrafalarios al son de la música, derivó en un choque fortuito con el gorila fruto de la ingente cantidad de gente que había en el lugar. El golpe precipitó la caída de la bebida en su ligue, la cual empapada, dejó plantado al portero. Inmediatamente le pedí disculpas educadamente.
-Portero: ¿Eres bobo? ¡ya me has jodido la noche, ya le tenía en el bote!
-Hermes: ¡Tú sí que me has jodido la noche! Yo también tenía planes con mis amigos y unas chicas y por vuestra incompetencia, toda la noche dejando entrar a más menores, ligando y bebiendo y no a mi colega por sus pantalones, ahora le tengo que llevar estos mientras hay un pavo en el baño medio en cueros.
-Portero: ¿Cómo?
-Hermes: Mierda…
– Risky: Como está tardando joder, ¿qué hago si me pillan? ¿le doy de ostias? ¿me da de ostias él? ¿me hago el muerto? ¿le borro la memoria con un neuralizador?
– Portero: ¡¿ Pero que cojones?!
– Risky: A ver, si entrecierras un poco los ojos parece que llevo pantalones. Vale, pero en la cara no, porfa.