1216. PAPA DND STAS?
David Navarro Ventura | vndivad

Me acerco a la barra, «una cerveza», digo con aplomo, o al menos eso creo, seguramente balbuceo. La camarera me señala con mirada de agobio los grifos cubiertos con vasos de plástico, «cerveza no queda». Toca decidir, dar por terminada una noche que había empezado al mediodía o pasarme al gintonic. Por supuesto decido incorrecto, ¿por aquello del malo conocido?, nunca veo las señales ni a tamaño señalización de autopista. ¿También era una señal que doblara en edad a mis compinches de barra? Puede ser. Seguro que lo era. Ahora parece evidente.
Vuelvo donde la orquesta sigue desgranando éxitos rancios de los últimos veinte años, con que aplomo los ejecutan y con que alegría los recibe el entregado público, cambian las caras, el mal gusto prevalece, incluso la ropa y los peinados son los de siempre. Problemas de ser un moderno, siempre acaba lloviendo al gusto de cualquier otro y a mi no me queda otra que aguantar su chaparrón.
Intento articular mi cuerpo de alguna manera que no parezca una iguana disecada, o sea, no limitarme a mover los globos oculares de un lado para otro en busca de algo que sé que no está allí. Más que nada porque nunca ha estado.
Doblo rodillas y ocasionalmente despego apenas los talones del suelo, es lo que yo entiendo por bailar. Los brazos inertes, nunca he sabido que hacer con ellos más allá de llevarme cosas a la boca, la cabeza en un elegante bamboleo. Elegante, seguro es la palabra que elegiría cualquiera que se fije en mi, eso si no me he vuelto transparente, hacía el suficiente rato que nadie me dirigía la palabra como para pensar que no fuera tan descabellado que hubiera ocurrido, no sería la primera vez.
Cantar no es una opción, me sé todas las letras, pero ese hecho me produce una terrible congoja, eso de reconocerse parte de un algo que uno se ha pasado la vida evitando, o creyendo que lo hacía. Nadie escapa. Al menos no es una boda y no creo que todo el mundo acabe formando un trenecito interminable de esos que te dejan con cara de tonto esperando en el anden a que pase el mal trago.
Para mal trago el que acabo de pegar. Hace un par de copas se ha terminado la tónica y me cubro de gloria pasándome al gin con naranja. ¿lo habéis probado? Pues no lo hagáis, en serio.
Noto una vibración en mis pantalones, el móvil, mensaje. «papá dnd stas?» y más abajo otro que habías ignorado «acuérdate que hoy recoges tú a la niña, no vuelvas a cagarla».
Y entonces lo entiendes, esa sensación de que algo malo está a punto de pasar, todas esas señales, ignoradas, como siempre.