1342. PEPILLO EL DEL FAX
Santiago García Sánchez | SANTI

Al llegar a casa del trabajo, Pepe o Pepillo el de tía Sinda como se conocía en el pueblo, se dispuso a abrazar a su mujer como hacia todos los días, pero como todos los días ella le aparto empujándolo con cierta virulencia.
-Pepe todos los días igual, no se te ocurra tocarme hasta que no te duches, so guarro.
-Entonces si me ducho ¿te podré tocar?_ Dijo Pepillo guiñando un ojo a su mujer.
La mujer de Pepillo lo miro de abajo arriba a la vez que negaba con la cabeza.
–Pero que payaso eres. Te ha llamado por teléfono Canito el Navero._ Lo llamaban así porque era un vecino del pueblo que se había ido a vivir a la Nava, el pueblo más grande de la zona y también el más feo, no eran muy originales en cuanto a apodos se refería. -Que lo llames que le habían dejado algo para ti, no me ha dicho lo que era.
Pepillo cogió la agenda y empezó a marcar los números girado la ruleta del teléfono.
-Diga.
-Canito soy Pepillo, me ha dicho la Josefa que tenías algo para mí.
-Si, me ha llegado un fax para ti. Que importante eres cabronazo._ Dijo Canito riéndose.
-Pues mañana me paso, a eso del hueco del medio día.
-Perfecto y nos echamos unas rubias bien fresquitas con un buen aperitivo.
Al día siguiente sobre el hueco del medio día pepillo cogió el dumper, y después de casi media hora llego a la casa de canito.
-Toma el fax Pepillo, guárdalo y vamos a tomar algo._ Dijo mientras le daba la hoja de papel.
– ¿Esto es un fax?_ Pregunto Pepillo mientras cogía la hoja con cierta incredulidad y desconcierto.
-Si claro, ¿Qué te esperabas qué era?
-Pues material de construcción ¿Por qué crees que he venido en el dumper? Pues para cargar el fax, pero si yo llego a saber que es un cacho de papel hubiera venido en coche, que he tardado casi media hora y coche no tardo ni diez minutos.
-Jajajaja, lo siento Pepillo, pero como me iba a imaginar que no sabias lo que era un fax._ Al terminar la frase volvió a reírse desenfrenadamente, enfadando cada vez más a Pepillo.
-Soy albañil no oficinista, no tengo porque saber esas cosas._ Dijo Pepillo agitando el dichoso papel.
Mosqueado y avergonzado se montó en el dumper y se fue, dejando a Canito partiéndose de risa a la puerta de su casa, y siendo consciente de que sería la comidilla de los pueblos de la zona por un largo periodo de tiempo.
Y así es como Pepillo el de tía Sinda paso a ser conocido como Pepillo el del fax.