Perfecta asimetría
Tamara Carrascosa Lozano | Eris Alhena

1/5 - (1 voto)

Apenas han pasado veinticuatro horas desde la última vez. Sin embargo, todo ha cambiado desde entonces. O quizás no. La incertidumbre me quema por dentro. Quizás soy yo la que lo cree así. Por eso este reencuentro es tan ansiado como temido.

Me aterra esa mirada de vuelta. Yo he cambiado. Sí. En estas veinticuatro horas mi vida se ha vuelto del revés. O quizá del derecho.

Temía que ayer hubiera sido nuestra última vez. No ha sido así. Tenemos una nueva oportunidad.

Quiero quererte como te he querido hasta ahora, pero hoy todo es diferente y desconfío de mis propios sentimientos. Hoy debemos comenzar de nuevo. Debemos acostumbrarnos y no sé si seré capaz.

Avanzo hacia el espejo y deslizo el nudo de la bata dejando mi cuerpo al desnudo. Temo este momento. Esta primera vez con mi nuevo yo. Temo no ser capaz de aceptarme.

Me observo. Ahí estás. Ahí estoy. Inclino la cabeza y me contemplo. De frente. De perfil. No está. Falta algo y, sin embargo…

Alzo la mirada, me encuentro con mis ojos y el miedo desaparece. Acaricio la cicatriz del pecho en perfecta asimetría y sonrío cómplice de esta nueva realidad. Me quiero. Me sigo queriendo.

Sí, he cambiado. Soy diferente. Me he convertido en una guerrera. Soy una amazona y ahora tengo ganas de comerme el mundo y beberme la vida con la voracidad del viajero en el desierto.