Pieza Pareja
Victoria Porcuna Castilla | Victoria Guerrilla

5/5 - (1 voto)

Siento que ha llegado el momento de hacerme cargo de mí, tengo 27 años, hasta ahora algunas de mis aspiraciones han sido llegar con tres minutos de antelación a mi puesto de trabajo, limitar el uso del botón número uno cinco “Ruffles” en la máquina de vending para poder compensar los jueves de beerworking con mis amigas.

Fue en una de esas quedadas en las que sentí las ganas de vivir una nueva experiencia, ¿el motivo?, parece ser que encontrar pareja te traslada a una nueva dimensión y es que Sara, mi amiga, se ha adentrado en una de ellas, otra vida, en ella los sábados tienen un nuevo grupo de paddle, sinceramente no sé desde cuándo hace deporte. Y los domingos visita la Casa de Campo, no la de Madrid, sino la de sus suegros.

Así que aquí ando sentada en este taburete, frente a él, mi Match de la app, o mejor dicho el Match se lo dió Berta, con mi app. “¿Qué mono?” exclamó, deslizando el «OK». En realidad, le tengo mucho que agradecer, por norma general acierto mal con las personas. A mi cita no le hubiera deslizado el OK, no lo hago a propósito, tan sólo suelo encontrar excusas para evitar situaciones que me hagan feliz, pero aquí estoy, un jueves, sentada frente a él, Lucas. “Creo, tiene algo que no me llega a convencer, bueno…. quizás no tanto. Empiezo a creer que no está tan mal”.

Lleva la ropa impecable y al moverse he apreciado que huele bastante bien, algo que suma puntos. Es curioso, pero mientras más cosas positivas descubro, más insegura me siento. Y «¿por qué he decidido ponerme esta ropa?”. “¿Ains la tontería que acabo de soltar, pretendo hacerme la graciosa?”. ” Oye mira me ha hecho reír, eso no me lo esperaba”.



Se rompe el hielo, más bien se derrite y me descubro encontrando puntos en común. Como ese juego “Memory” en el que tienes que memorizar una posición, ahí estará la pieza con el mismo dibujo y color a la que acabas de dar la vuelta. Pues así siento la dinámica en esta conversación, un juego, en el que buscas el momento para descubrir la pieza pareja, “¿has estado en Lisboa? Vaya, yo también, en 2015, y me encantó”.

¿Cómo es posible relacionar a un extraño como a alguien familiar?, como si siempre hubiera estado ahí, sin encontrarnos. Está claro, algo sucede aunque no llego a entender qué es y no tiene nada que ver con el sábado de paddle ni con la Casa de Campo. A partir de ahora el rumbo que pueda tomar mi vida depende de mí, es el momento de tomar las riendas, de mostrar las piezas sobre la mesa.



Y si pienso demasiado, me olvido de mí.

Y si decido, reescribo mi historia. Que será nuestra historia.

Y si dejo de ser una, no estoy segura si suma.

Aunque si accedo. Quizás lo que sienta, sea miedo.



Allá voy “¿qué haces luego?”.