1327. PILOTO PROFESIONAL
Andres Serrano | Náufragoenlaluna

Mi carrera como piloto profesional empezó como empiezan muchas otras, por casualidad. Me llamó un amigo para preguntarme si quería currar unos días.
– Escúchame tío, el trabajo es sencillo y solo son tres días. Tienes que conducir un coche nuevo dentro de un circuito y hacerle 120klm, una vez que acabes, coges otro coche y así. Yo firmé el contrato hace una semana, pero ayer me jodí el pie jugando al fútbol y no puedo ir. Te pasas por mi casa, te doy mi tarjeta para poder entrar en el circuito y te haces pasar por mí. Nadie se dará cuenta porque las tarjetas no tienen fotos, y además, íbamos a ser más de 20 personas trabajando, nadie se fijará en ti. Cuando me paguen, yo te doy la mitad y listo. Según nos dijeron en la reunión, las primeras vueltas las íbamos a hacer detrás de un coche conducido por un encargado que nos enseñaría cómo hacerlo. Todo está controlado, tú sigue sus indicaciones y listo, dinero fácil.
Con esas me planté en el circuito al día siguiente. Hubo una pequeña charla de seguridad y nos montamos en los coches. Metí un CD de Black Sabbath en la radio y antes de llegar a la primera curva ya me había comido tres conos de seguridad. En la segunda vuelta le pitaba a todos para que se apartaran, incluso al encargado, que no daba crédito a lo que le estaba pasando. Sonaba “End of he Beginning” a todo volumen. Al día siguiente pensaba venir con el mono azul de mecánico de mi primo, el casco del Vespino y los guantes del gimnasio puestos. Yo había nacido para esto.
En la octava vuelta me hicieron parar. Estaba claro, seguro que había allí alguien de Mclaren y me querían patrocinar, yo era con diferencia el mejor piloto del circuito.
El que tenía pinta de ser el jefe de todos me hizo pasar a su despacho, y me dijo que después de verme conducir, me iban a dar una tarea “más acorde” con mi estilo de conducción. Estuve limpiando coches el resto del día. Al acabar, me pidieron “mi” tarjeta y me dijeron que ya no tendría que ir más. Estaba claro que mi carrera como piloto se había acabado, y posiblemente la de mi amigo también de forma colateral.
Saliendo del circuito lo llamé para informarle de que igual este trabajo no lo iba a cobrar, pero que me llamara si le salía algo más de este tema porque me había gustado mucho. Nunca más me llamó, ni siquiera sé si le pagaron por mi día como limpiador de vehículos.
Aun hoy, sigo sin saber por qué había que hacerle 120 kilómetros a por lo menos 100 coches del mismo modelo que había en el circuito. Pero lo que sí sé, es que cuando yo fui, no tenía carnet de conducir, y que con los nervios me dejé el CD de Black Sabbath en el coche.