506. PODEROZAZ VS PELIGROSOS
Vera Devis | vedevis

—Hola.
—¡Achís! …Ay, tengo mocos. ¡Hola!
—¿Me ziento contigo?
—¡Vale!
—Yo tuve también mocoz la zemana pazada.
—¿Y ya estás bueno?
—Zi. ¿Y tú?, ¿eztaz malita?
—No puedo ponerme malita porque mi mamá trabaja y siempre me dice que en su oficina no le dejan que yo me ponga malita.
—Oh, …vaya, bueno, y… ¿quierez chuchez?
—Ummm… ¡no sé!
—Tengo nubez, moraz, zandíaz…… ¿Qué no zabez?
—No sé si quiero tus chuches… porque a mí me han dicho que las chicas tenemos que valernos por nosotras mismas y tener nuestras propias cosas.
—Y qué tiene que ver ezo con que yo te dé una chuche…. ¡Toma, anda! ¡Ay! Que ze me cae…, vaya. ¡No pasa nada, zóplale! Zi le zoplas se van las bacteriaz y ya no ez peligrozo.
—¡Fuuu!, ¡fuuuu! ¡Gracias!, qué rica…

—Pues a mí me han dicho que las chicaz zon peligrozaz…, pero tú no lo parecez.
—Hay chicas de muchos tipos. No todas son peligrosas, solo las que toman sus decisiones y les da todo igual… ¿Me das una nube?
—Zí, claro, toma.
—¡Gracias! Yo de mayor quiero ser peligrosa.
—¡Toma y yo! ¡Zuena guay! Zi tomar decizionez ez cozaz de chicaz entoncez ez guay zer chica.
—¡Sí! Y si eres peligrosa y además poderosa, ya nunca puedes ser un trofeo.
—Ummmm, ¿zabez…?, aunque también quiero zer poderozo…, no entiendo bien lo que dicez.
—No pasa nada, yo muchas veces tampoco entiendo lo que dicen los mayores.
—Pero eztaz cozaz que dicez zon de mayores, zi no laz entiendez…, ¿por qué laz dicez?
—No sé, yo se lo oigo a ellos, pero lo repito porque así me hago la mayor y soy más peligrosa.
—¿Y para qué quierez zer peligroza ahora que erez pequeña?
—Ummmm……, ummmm……, pues por lo visto si no lo eres y eres dulce, hablas bajito y cruzas las piernas hay una cosa que se llama “entramado social” que trabaja para que las chicas seamos cuidadoras.
—¿Enfermeraz?
—Creo que no, creo que es cuidar a… a tus hijos, a tus padres ancianos… a…
—¡A tu tortuga!
—¡Ah!, ¡pues sí! Si tienes tortuga sí, pero igual tienes otro animal y no es una tortuga.
—Un periquito…… ¿Quierez un regaliz?
—Aún tengo la nube en la boca: ahhhhh. ¿La ves?
—¡Zí!
—En todo caso, sería a un periquito anciano…, ¿no? Porque si hay que cuidarlo…

—¿Puez zabez qué? Mi padre tiene novia, pero no ez peligroza.
—¿Cómo sabes que no lo es?
—Porque las deciziones las toma mi padre. Ella ziempre ze queja. Y lleva ropa ajuztada.
—¿Siempre lleva ropa ajustada?
—¡No! ¡Qué va! ¡Ziempre, no! Cuando duerme con mi padre va deznuda, zin pijama.
—“Jijiijijijjiijijijijiijij”.
—“Jajajajajjajajaja”.

La risa cómplice de ambos niños se corta cuando escuchan por megafonía: “El paciente Rodrigo Álvarez de Mendizabal Abascal, pase a la consulta número dos de pediatría. Yenisbel Guevara consulta cuarta de pediatría.

—Zoy yo, ¡me voy!
—¡Sí! ¡A mí también me han llamado! ¡Gracias por las chuches!
—¡De nada! ¡Adioz, chica poderoza!
—¡Adiós, chico peligroso!