665. POR AMOR AL ARTE
Jose Carlos Valencia Villar | Mose C

Suena el teléfono.
¿Sí? ¿Qué tal Amiga? ¡¡¡Cuánto tiempo!!!
Pues todo bien ¿Como? ¿Un nuevo proyecto? ¿Que el papel está hecho para mí? Gracias por contar conmigo! Si, Podemos vernos, claro. Ya, si esto lo hago por amor al arte y porque somos amigas. Ya imagino que no hay presupuesto.
Así es como empiezan los proyectos: la llamada de una amiga, dramaturga, directora, que te ofrece el proyecto de tu vida. Te vende la obra que parece escrita para ti. Te sorprendes a ti misma aceptando la propuesta, aunque no te puedan pagar.
Al día siguiente, te vas a tu reunión de trabajo. A conocer los detalles y al resto del elenco.
Todo son risas. Sales de la reunión como si acabaras de comprar una multipropiedad en Marina D’or. ¡Otra vez me colaron el peor papel!!! ¡¡¡De lo malo, lo peor!!!
Comienzan los ensayos. (Siempre en casa de la directora). Me va fatal.
Aunque al principio, tienes ilusión y todo te va fenomenal.
Comienzas a leer el guion, por encima, que tampoco es cuestión de malgastar neuronas. Y empiezas a crear tu personaje.
¡Error! Porque ESA directora, ESA que es tu amiga, ¡ya lo ha pensado todo por ti y no te va a permitir que cambies ni una coma del personaje!
¡¡Suena la flauta… porque a ESA directora, los contactos le sobran y acaba de conseguir una prueba en un teatro de cierto nombre y peor caspa!!
Y aquí es donde comienza el camino de espinas de verdad. Tienes 2 semanas para preparar la prueba, también tienes 2 trabajos. Tienes que hacer filigranas para cuadrar ensayos.
Y ESA, que tú creías tu amiga, con la que tenías tan buen rollo, se ha transformado y te está haciendo la vida imposible. Y tú te vas callando, empiezas a valorar que haya sido poseída por el diablo y tienes tal síndrome de Estocolmo, que te quedas ahí pequeñita ante sus exigencias.
Exigencias inversamente proporcionales al tiempo restante para la prueba. Y todo gratis.
La prueba sale bien, aunque el señor del teatro no paró de bostezar. ¡No te explicas cómo, pero estrenáis en 20 días!
Y si ya no conocías a la Dire, a partir ahora la presión y las malas formas se multiplican.
Como somos una compañía off tenemos cero presupuestos. Aun así, conseguimos tener:
– Cartel.
– Vestuario. (El mío de mi casa)
– Nervios.
– Cansancio.
Pero también: Gritos y malas formas.
Así, llegamos al día del estreno. ¡¡¡A rastras!!!
Horas interminables de ensayo. Más gritos. Un “Grito, luego existo”.
Llegados aquí, solo quieres estrenar y quitarte el marrón de encima.
Y Todas las entradas que se han vendido (a nuestras familias, que hago venir a mis primos de Soria).
Y de repente un: “lo importante es que lo disfrutéis”. ¿Disfrutar? ¿Qué? ¡¡Si esto es un infierno!! ¡¡¡Tomo Rooibos desde el día en que te conocí!!!
¿Sabéis? Que da igual todo … Porque al final tu estas entre bambalinas. Se apagan las luces.Sales a escena.
¡¡¡Y Solo por eso ha merecido la pena!!!