747. POR FAVOR, PERDÓN, MUCHAS GRACIAS.
Lorena Romero García | Cabeza Amueblada

Dejar todo a la mitad es mi pasión. No sé si se llama procras… procas… eso. En todo caso es apasionante; ¿ sabéis lo emocionante que puede llegar a ser ver una lista llena de cosas pendientes ? Pues ni siquiera, porque nunca la hago.
Pienso mucho, eso sí, y me obsesionan ideas como la «lucha autónoma» o, si el universo se expande será porque está dentro de otro más grande aún. Y me pregunto si Einstein sería un procastinador de algo, por pequeño que fuera, en plan… nunca tirar de la cadena, por ejemplo. O haber dejado fuera de la bibliografía de sus textos a su mujer, en agradecimientos aunque fuera.
Si es que al final todos procrastinamos en algo y es que agradecer es muy bonito -sobre todo en estos casos- porque la mitad de las cosas te las hacen otros. Te pasas la vida entre dando las gracias y pidiendo por favor. Por no hablar de llegar tarde, que ahí el 90% de las veces acabas pidiendo perdón.
Ésa es nuestra vida señores: un procrastinador es un ser tan respetable como otro cualquiera.
Y la verdad, si no puedo exigirme nunca un buen final, por qué iba a hacerlo ahora.