1144. POR MI CALLE DEL BARRIO
Jorge Rejón Díez | López de Ayala

–La arteria central de la capital divide la ciudad en dos y desde allí, en dirección este, tiene su punto de partida la calle con más “solera” de toda la ciudad.
–¿Qué quieres decir con eso? –me interrumpió Andrés.
–Bueno, pues que esta calle, en sus tiempos, era la calle con la renta per cápita más alta de la ciudad. Ahí es nada.
–Ya veo…
–Si comienzas tu trayecto en el número 1 –continué– y llegas hasta el final, atraviesas el barrio de un extremo a otro. Los primeros edificios, que rondan el siglo de antigüedad, son los típicos edificios burgueses de marcada inspiración francesa. Pero al ser una calle tan larga, también tienen cabida otros estilos, desde el racionalismo de mediados de siglo, hasta…
–¿Vas a darnos ahora una clase de historia? –de nuevo Andrés cortó mi explicación.
–Cariño, ¿por qué no nos cuentas algo más “sustancioso”? –intervino Lucía antes de que mi réplica pudiera ser poco amable.
–Está bien, como me temo que preferís llenar el buche antes que el intelecto, os contaré algo que seguro que os interesa.
–¡Por fin! –exclamó Andrés.
–Uhm… Al principio de la calle hay un mercado tradicional, de esos con puestos de los de toda la vida. Lo mejor, no obstante, está en el bar del fondo del mercado… Casa Dani.
–¿Qué tiene de particular? –preguntó Andrés.
–Hacen la mejor tortilla de patatas de toda la ciudad.
–No se hable más. ¿A qué esperamos para ir a probarla? –exclamó Andrés poniéndose en movimiento.
–¿Qué me dices, cariño? ¿Vamos?
–Tenía que haber empezado mi historia por la tortilla……