742. ¿POR QUÉ?
Martin Fainberg | Pepe Nero

Carlos Cámpora, reconocido cirujano de 50 años, tomó la decisión más extrema: quitarse la vida al saltar del décimo piso.
Las razones aún no están claras. Las teorías alrededor de la tragedia son vastas: problemas financieros, un amante a punto de destaparlo todo, mala praxis e incluso hasta escándalos sexuales de lo más escabrosos.
En la escena, tres hojas manuscritas descansaban sobre el escritorio del occiso. La policía creyó que era la carta que acompaña siempre a un suicidio, pero siendo el fallecido un médico, su contenido era incierto.
Su mujer, afligida y en shock, declaró que Carlos actuaba igual que siempre, no comprendía las razones de su última decisión. En cuanto a la carta, confirmó la letra de su marido, pero nada más.
Luego de varias horas de espera, tres peritos caligráficos de la Policía Federal Argentina se presentaron en la escena y tras un exhaustivo análisis de casi una hora de duración, los tres concordaron en que se trataba de la letra de un médico y el firmante era un tal Carlos Cámmora, Cámpora o Cémpora. También sugirieron consultar con otro tipo de experto para un mejor análisis. Sobre el contenido, no pudieron opinar, la caligrafía era espantosa.
La carta se presentó al día siguiente a la Sociedad Argentina de Grafología, donde en pocos minutos pudieron determinar que la carta pertenecía a una persona perturbada, a un asesino serial o a un médico. Pero, lamentablemente, ninguna palabra pudo ser aclarada. Sugirieron que tal vez la carta no estaba escrita en español.
Las dudas alrededor de la muerte del cirujano empezaron a tener mayor espacio en la prensa y las redes sociales; comenzaron a construir toda clase de teorías conspirativas; ¿fue realmente un suicidio o el trabajo de sicarios? ¿Era Cámpora un agente del MI6?, ¿El cirujano y el asesino del zodiaco eran el mismo?
Filólogos de más de siete lenguas distintas se presentaron en la comisaria para ayudar a los investigadores, pero nadie pudo determinar en qué idioma estaba escrita la carta.
Con métodos menos ortodoxos, se buscó ayuda en la Escuela de Farmacéuticos. Estos manifestaron que no ayudarían y presentaron una carta formal indicando las razones del porqué. Un grupo de grafólogos también está analizando la carta de los farmacéuticos.
Más de doscientos profesionales de la salud, incluyendo oftalmólogos, cirujanos, traumatólogos, psicólogos, enfermeros, camilleros, anestesistas e incluso conductores de ambulancias, vieron la carta sin poder descifrarla.
Cinco años pasaron desde la tragedia y las últimas palabras de Carlos Cámpora todavía permanecen inescrutables. En el lugar de su muerte se yergue un busto con su imagen y las palabras ¿Por qué?