PREGUNTE A LA SEÑORITA
Eva Labrada González | Sarah Connor

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Cuando su hija y su yerno volvieron de la compra, encontraron a José más cabizbajo de lo normal, pensativo y apesadumbrado.

Desde que murió Antonia y se fue a vivir con ellos no había vuelto a tener una cara como esa. Y es que José era un tipo alegre y optimista, pese a su avanzada edad y sus pequeños impedimentos diarios le buscaba siempre una sonrisa a la vida.

Aquella tarde la voz de una muchacha solícita y sabionda que vivía en una caja negra comentaba la temperatura y la humedad del aire a su hija, mientras está se ponía la chaqueta para marchar.

José no era un hombre de moderneces, miraba el tiempo en la televisión para informarse, utilizaba el mando a distancia y se levantaba a pulsar el botón de las persianas. Es más, desde que había llegado a aquella casa no había cruzado una palabra con la gobernanta, parecía que se hubieran vuelto todos bobos y no supieran pensar por sí mismos, se le antojaban demasiado dependientes. Y aunque le había declarado la guerra abierta a la tecnología proclamándolo cada día como consigna, la curiosidad llevaba un tiempo llamando a su puerta. Así que aprovechando aquel momento íntimo de soledad y resguardado por la penumbra que le brindaba el salón se dirigió al aparato para saludarla.

– ¡Buenas tardes, señorita Alexa! Alexa, ¡Buenas tardes! Soy José .

– Buenas tardes, José ¿En qué puedo ayudarte?

La pregunta no le pillaba desprevenido. En su cabeza había decidido hacía tiempo que si alguna vez hablaba con la inteligencia superior su tema de conversación no podía versar sobre algo insustancial. Se dirigió meditativo a la ventana del mirador y observando a lo lejos el humo que los astilleros difuminaban en el aire, concretó la cuestión perfecta.

– Alexa, ¿cuál sería la forma más rápida de recuperar el orden en la naturaleza y su biodiversidad?

– La más eficaz sería eliminar ciertos organismos destructores para que el planeta se regenerara de forma espontánea en unos 4.5 millones de años.

– Alexa, y ¿qué organismos son esos?

– Los humanos. Sin duda.

– Pero eso no es posible, Alexa – Se giró hacia la máquina desconcertado por su respuesta.

– Es muy respetable tu opinion, José. No se trata de lo posible, sino de lo factible y lógico…