94. PRIMAVERA
JESÚS PACHECO JULIÀ | GRENDELXUS

Un buen día de abril, Gerardo decidió que no hablaría nunca más con nadie.
No hablaría ni con su mujer, ni con sus hijos, ni con su jefe ni tampoco con sus amigos.
Al principio, la estrategia funcionó. Todo el mundo estaba muy preocupado por él, especialmente su mujer, Teófila.
Pero la costumbre hace que todo pierda su sentido primigenio. Y después, todos pasaron de Gerardo.
Hace poco me han dicho que, últimamente, mantiene sesudas conversaciones con una copa vacía de cava y con un bolígrafo de tinta verde.