353. PRIMER DÍA
SONIA RUIZ CORCOS | BORRASCA

Llego temprano, antes de mi hora, estoy nervioso, es mi primer día trabajando en un restaurante de renombre, un gran salto en mi carrera para demostrar mi valía.
Me presentan a mis compañeros y me indican mi puesto, aunque en realidad consiste en hacer un poco de todo, controlo el horno de pizza y es una gran responsabilidad.
El restaurante comienza a llenarse, una despedida de soltera, varios cumpleaños, aniversarios y citas románticas, cada vez más pedidos, no hay problema, todo bajo control.
Empiezo a agobiarme, una punzada en el vientre.
Voy al baño corriendo no puedo más.
Cuando regreso el humo negro saliendo del horno parece un crematorio, la clientela ha comenzado a toser y algunos les lloran los ojos. Definitivamente parece un tanatorio.
Cojo un trapo y lo agito intentando disipar el humo, con un poco de destreza podría aparcar un avión aquí mismo, le arreo un guantazo a mi jefe que venía ayudarme y cae al suelo. El humo lo cubre todo, ya no puedo verlo. Se levanta y aparece ante mí con ese humo alrededor estilo Raphael pero no creo que me cante su gran noche. Enciendo los ventiladores del techo y una columna negra asciende tapándome y poniéndome a salvo, si me agarra no lo cuento.
Los clientes empiezan a irse entre protestas y gritos cuando los aspersores anti incendios comienzan a funcionar, llueve dentro del restaurante. La mesa de chicas de despedida de soltera es la primera y donde los gritos son más fuertes. Parece un concurso miss camiseta mojada, aunque no se las ve muy contentas.
Corro a pedir disculpas cuando vuelco una gran olla de salsa de tomate, mitad al suelo, mitad sobre mí. Estoy maldiciendo cuando una chavalita, se me acerca, igualita a Carrie el día de su graduación, es la novia y no parece feliz.
Chica pues no te cases, si eres joven, pienso.
Mi jefe se apresura a decirles que están invitadas, con lo bien que lo están pasando…
Al verle cerca doy un paso atrás, piso un trozo de mozzarella y salgo patinando a mitad del comedor, agitando los brazos y de culo soy como Michael Jackson, lástima que nadie pueda verme porque ya han salido todos.
Cuando llegan los bomberos enchufan unas mangueras de espuma y ahí se ve el nivel, estos sí que saben de fiestas, lástima que se hayan ido las solteras.
Mi primer día ha sido duro, estoy muerto.
Balance de la noche, un horno crematorio, ni un euro en caja, pila de protestas y visita de los bomberos. Como el jefe no se ponga las pilas esto no levanta, si ya digo yo que hay que hacer bien un trabajo, que luego contratan a cualquiera y pasa lo que pasa.