Primera cita refrescante
Patricia Collazo González | Lucía Anderson

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Mi pantalón se había rajado al acuclillarme para intentar ganármelo. El chiquillo que me había abierto me encañonaba con su rifle de plástico.

– No te llevarás a mamá

Entonces ella apareció, cautivadora. El frío invernal se coló entre mis piernas. Sonreí avergonzado. El frío trocó en humedad.