951. PRIMERA CITA
Bernat Muñoz | Pablo Darío

El caso es que Marta me invita a su cumpleaños. Macrofiesta. Nada de algunos colegas. Por lo menos éramos 40.
No la conozco mucho, y me jode ir así a un cumpleaños porque, claro, algo hay que regalar. Y te tiras semanas pensando qué coño le regalas si no sabes ni qué le gusta, qué tiene, qué necesita, ni nada…
Pero facebook es lo que tiene… Que como invitar sale gratis…
El caso es que entro en el evento y cuando estoy a punto de poner que no voy… la veo a Ella entre los que sí han confirmado que van.
Cola de mofeta. Bueno, ese es nombre en facebook, claro.
Y claro… confirmo mi asistencia.
¿El regalo? Barritas de incienso, aceite aromático y va que chuta. Tu cumple me importa un huevo, Marta. Es a Ella a la que quiero ver.
El día de la fiesta, nervioso que te cagas. ¿Y si la foto es un fake? ¿Y si hace honor a su alias? ¿La reconoceré entre los 40 invitados? ¿Ha puesto solo asistiré por ponerlo?
Me tiro un año afeitándome, duchándome, probándome más ropa que Pretty Woman y claro, cuando miro el reloj, ya voy tarde.
Así que en vez de ir en bus como quería, tengo que pillar el metro.
Y odio el metro. Nunca lo he soportado. No me gusta ir bajo tierra, no soy un topo.
Pero cuando entro en el vagón… ¡allí está Ella!
La foto era auténtica. ¿Y… Mofeta? Jamás he estado al lado de nadie que oliera tan bien.
Me armo de valor y le hablo.
Hola, tu eres cola de mofeta, ¿verdad? Te vi en facebook, entre los asistentes a la fiesta de cumpleaños de Marta.
Y cuando le estoy pidiendo disculpas por abordarla sin conocerla… el puto metro se para entre dos estaciones!
Y lo que otro hubiera celebrado para estar más tiempo a solas con ella… yo lo aprovecho para pillar un ataque de ansiedad de campeonato mundial.
Ella habla, parece que le he hecho gracia.
Y además hemos coincidido en el regalo. Marta va a empapelar la casa con barritas de incienso y aceite aromático.
Me empiezo a marear y ella sigue hablando de las barritas mientras yo lucho por respirar y sudo como un cerdo. ¡¡Déjate de barritas!! ¡¡¡Me estoy muriendo!!!
Y, de repente, ¡la luz del vagón se apaga! Estoy tan mal que se me cae la bolsa al suelo y el frasco de aceite aromático se rompe.
Aquel olor intenso me marea aún más y al intentar agarrarme a algo para no caerme, le magreo toda la teta y le tiro su bolsa y su frasco de aceite también se rompe.
Los dos olores se mezclan y entre el mareo del ataque y la peste de los aceites mezclados me viene una arcada y… vomito sobre ella justo cuando la luz del vagón vuelve.
Le he pedido solicitud de amistad pero no sé porqué no me acepta.
Se debe conectar poco.