Primera tercera cita
VANESA DE LA PUENTE BLANCO | Blanco Robleda

1.5/5 - (2 votos)

Ahí está. ¡Qué guapo!

Es la tercera vez que quedamos y aún no me he atrevido a acercarme a él.

La primera vez, nada más entrar en la cafetería, se me revolvieron las tripas a causa de los nervios. ¡Qué guapo! Le llamé desde el taxi, diciendo que me había surgido una emergencia familiar según estaba de camino. ¡Qué amable! Respondió con un “Espero que todo vaya bien y espero conocerte en otra ocasión”.

La segunda vez llegué antes de la hora, para controlar la situación. En cuanto entró por la puerta casi me dio un patatús al verle con vaqueros y camiseta. ¡Qué guapo! Me sentí ridícula con el vestido y los taconazos que había elegido para la ocasión, así que aproveché para escapar cuando él se sentó en la barra. Desde la acera de enfrente le envié un mensaje con la foto de un test positivo en gripe A que encontré en un buscador, culpando a la fiebre de haber olvidado la cita. ¡Qué amable! Respondió con un “Cuídate para que podamos conocernos pronto”.

De hoy no pasa. He traído una mochila con ropa de recambio, por si acaso, y antes de venir me he tomado un tranquilizante. ¡Qué guapo! Le miro, me mira, camino hacia la mesa donde está sentado, se levanta, nos damos dos besos, sonreímos, nos sentamos y todo fluye entre cafés, copas y raciones, hasta que la noche nos atrapa con las agujas del reloj. Me acompaña hasta la puerta de mi portal y me besa en la mejilla, tras decirme que le encantaría volver a verme. ¡Qué amable!

En cuanto llego a mi piso me acerco a la ventana para verlo. ¡Qué guapo! Camina unos pasos y se gira hacia mi ventana, buscándome. Nuestra primera cita: a la tercera va la vencida.