PRIMERAS CITAS
BEGOÑA MONTES ZOFIO | MOMO

3/5 - (2 votos)

Encargó las flores para el día siguiente, hizo la compra de los viernes; ternera, gallos, cinta de lomo, huevos, aguacates, un mango…esperó a que la limpiadora se hubiera marchado y subió a su casa.

Colocó las flores en agua. Puso el pescado en el congelador, la carne en la olla. Cambió las toallas. Metió la ropa en la lavadora. Quería que todo fuera perfecto. Regó la terraza, el tiempo iba a ser de encargo. Todavía le quedaba margen para preparar el salmón marinado, ir a El Retiro a dar un buen paseo y dormir lo suficiente.

Todo lo necesario para que la comida del sábado fuera el éxito de su primer encuentro con Sara. Además, tenían que hablar del cortometraje que él iba a rodar con su amigo Lucas. Estaban buscando una actriz y a ella seguro que le encantaría, y respondía al perfil.

Hacía un año que se conocían y Sara había dado muestras de su afecto por él. Sintonizaban en temas políticos, laborales y creativos. Ella le escuchaba con atención y él mostraba un interés cada vez más creciente por ella, pero no sabía si ocupaba su tiempo con alguien, era joven y muy atractiva.

Se acostó con la ensoñación y la calma de tenerlo todo preparado. A las 6 de la mañana sintió unas gotas en la frente. No era sudor. Las gotas salpicaban cada vez con más fuerza y ritmo. Casi sin terminar de despertarse, saltó de la cama y sin ponerse las zapatillas fue a buscar un barreño. Lo puso encima de la cama. No es posible, se dijo, no hay tuberías en esa zona, aunque el sumidero de la vecina puede estar atascado, pero no llueve, ¿o sí?

Se asomó a la ventana. No, no llovía. Fue a ver el baño. También caía agua del techo. Quizá una tubería rota, y llegó el agua a la terraza…Llamó al seguro, al presidente de la comunidad, a la vecina de arriba. Al conserje. A lo largo de la mañana fueron llegando los operarios, el técnico de la aseguradora, el fontanero. ¿Lo arreglarán? Se dijo, seguía cayendo agua, vaciando barreños…No encontraban la llave de paso. Llamó a Sara, tengo la comida casi hecha, podemos ir al campo y comer por ahí, y dar un paseo, la realidad siempre nos sorprende, dijo Esteban. Ella quiso invitarle a su casa pero no estaba segura de querer compartir tanto y le habló de sus hijos, que iban a celebrar una fiesta con sus amigos. Y comentó, conozco un sitio estupendo cerca de casa, estaremos fenomenal, congela la carne, habrá más días para más primeras citas.