579. PUNTO CRÍTICO
Antonio José Pérez Romera | Caracol J. Romera

PUNTO CRÍTICO

Me ha mirado mal sin motivo, quizá porque tengo la mascarilla mal colocada porque soy gilipollas y no me tapa la nariz o porque llevo una higuana en la chepa. Pero me ha mirado mal, como cuando se mira de arriba abajo o por encima del hombro, como asomándose a un abismo para ver una cosa muy pequeña y diminuta y una mierda de cosa. Pero yo no soy una cosa muy pequeña sino más bien todo lo contrario, soy una persona importante, tengo una casa, un trabajo y pago mis impuestos. Hay gente que se merece que la miren mal pero yo no soy de ninguna manera un miembro de esa especie. No soporto que me miren así y menos una funcionaria de correos, cuyo estúpido gesto de mirarme mal se ha extendido por la sala de espera como la pólvora o la gasolina. De pronto, todo el mundo me mira mal y yo me defiendo con una mirada dura y perversa, lanzándoles una advertencia: al que se acerque le echo el aliento. Sin decir nada, conteniendo la respiración, deposito el paquete sobre el mostrador y la funcionaria ya no se fija en mí, sino que concentra toda su atención en la caja. La madre del puto niño se ha puesto a mirar el móvil pero el puto niño no para de mirarme a mí. El jubilado parece dormido en un sillón y la chica joven le lee el prospecto de una medicina a la señora mayor a la que acompaña y asiste. La funcionaria hace su trabajo sin levantar la vista. Mientras salgo, compruebo que todas siguen a lo suyo salvo el puto niño, al que asusto con un gesto agresivo de la higuana. Ahora solo se dedica a llorar. Y abandono la escena antes de llegar al punto crítico. Nunca sabrán lo cerquita que les rondó la parca.

FIN

Marzo de 2022. C. Madrid.
Caracol J. Romera