1169. ¡QUÉ ROMANTIWOK!
Cristina Navarro Soler | A todo que sí

-¡Hola “pollito”, ya estoy en casa! –grita Carmen desde el recibidor, mientras cierra la puerta– .
-Hola amor – contesta Miguel desde el sofá– .
Carmen va hasta el salón y se planta enfrente de Miguel, delante de la tele. Posa para él, mientras se toquetea el pelo, con una sonrisa coqueta.
-¿Te gusta?
-Sí. No sé que te has hecho exactamente, pero estás muy guapa cariño.
-Me he hecho reflejos. He estado más de dos horas en la pelu. Esta noche quiero que presumas de mujer. Hace tanto que no salimos… ni me acuerdo de la última vez que fuimos a cenar juntos.
-¿Pero el color es el mismo que ya llevabas no?
-Sí, porqué son reflejos naturales.
-Ah.
-Por cierto, ¿qué haces así todavía Miguel? Ves a cambiarte anda, que vamos a llegar tarde.
-Yo ya estoy cariño. Cuando quieras nos vamos.
-¿Cómo que ya estás? ¿Así vas a ir? ¡Pero si te arreglas más para ir a la oficina! Si este polo te lo pones para ir al súper… mira, está lleno de pelotillas.
-Porqué es fresquito y hace un calor horrible en la calle. Que vamos a cenar, mujer, no a una boda. He reservado en el wok de la esquina.
-¿Cómo? ¿Al de aquí abajo?
-Sí.
-La madre que te parió. ¿En serio? Es que mira que eres cutre. O sea, hace años que no tenemos una cita, y cuando por fin salimos, ¿me llevas al wok?
-Pero cariño, ¿por qué te pones así? Si ya hemos estado y siempre te ha gustado. Si flipas con la montaña de gambas. Y con la fuente de chocolate. Y te puedes poner fina a profiteroles, esos de nata que te gustan tanto.
-¡Porque yo quiero ir a un sitio romántico, Miguel! ¡Ro-mán-ti-co! Fino, con velas. Que los camareros me hagan la pelota y me digan lo guapa que estoy. Y tomarme una copa de vino escandalosamente caro. No al puto wok a comer fritanga. ¿Para esto me he puesto los tacones de 10 cm? ¿No me jodas, eh, Miguel?
-Cariño, ya te lo digo yo que estás guapa.
-¡Qué me vas a decir tú! Si me he dejado 180€ en la peluquería y ni lo has notado.
-¿180€? ¡Por Dios Carmen, que estamos a principios de mes!
-Mira que eres rata Miguel, por un día que salimos. Además, al final le he pedido a mi madre que se quede con los niños. Estará apunto de llegar.
-¿Tu madre? ¡Me cago en todo eh Carmen! ¿No habíamos quedado en que llamabas a la canguro? Tu madre se va a instalar aquí hasta mañana por la tarde, que nos conocemos. Y mañana es domingo, el único puto día de la semana que puedo hacer el vago.
-Cuidadito con lo que dices de mi madre, encima que nos hace el favor.
-Joder, se me ha cerrado el estómago de golpe.
-Pues que se vaya abriendo Miguel, que hoy salimos a cenar. ¡Vamos, como que me llamo Maria del Carmen que salimos!