185. QUEMADA
RAQUEL CORRALES UCAR | Kela

Me disponía a depilarme las piernas, así que forré el suelo con papeles de periódico, porque otra cosa no, pero usar la cera es una cochinada y luego cuesta mucho limpiarlo. Cuando estaba en ello, me llamó la atención una foto en blanco y negro. Se trataba del premio que nos habían concedido a los trabajadores de Anatomía Patológica y Citología del Complejo Hospitalario de Navarra. Acto al que no pude acudir, pero que me llenaba de orgullo pertenecer a él. Enseguida aparté ese artículo de su triste final encerado. ¿ Cómo se me había podido pasar leerlo?. La verdad es que muchas veces ojeo el diario, pero no me detengo a leerlo.
Finalizada mi depilación, llamé a una compañera de trabajo. Nos reímos de la anécdota del premio y quedamos para ir andar, ya sin pelos.
Pocas, por no decir yo, quedábamos en el cupo de las no madres. Teníamos trabajo, ellas marido y yo incertidumbre. No es que me preocupe no serlo, pero la sola idea de no proseguir con una familia me entristecía. Mi vida no había sido lineal, siempre dando tumbos de un sitio a otro por trabajo. Ansío una estabilidad. Un lugar donde pueda decir , ahora es el momento.
Pero el tiempo pasa y mi cuerpo no es el mismo que hace quince años. Así que creo que estoy predispuesta a ser una soltera independiente de por vida. Suena hasta triste, pero mirándolo bien es otra forma de vida.
A veces pienso que esa decepción es por la marcada pauta social en la que vivimos. Nos educan en el seno familiar, padre, madre, tíos, tías, abuelos y abuelas. Y si yo doy fin a esto, es como si difuminara el recuerdo de todas estas personas. No habrá progresión de mis apellidos, de mis orígenes. ¿ Marcaré de esta manera el fin de la generación?.
Puede que si…..
Que yo sea el último eslabón.
Todo esto venía a raíz del pelo. La cera dura más por eso, porque los arranca de raíz. Tanta láser como hay hoy en día no puede ser buena. Sin ir más lejos yo me hice una sesión y la lie parda. Todo por culpa de Laura . Ella es blanquita nuclear y yo morena tizón. Cuando yo entraba a mi segunda sesión , Laura salía de la cabina. Como apenas habla, estuvimos diez minutos charla que te charla, por lo que la técnico del láser se debió olvidar de bajar la intensidad para mi piel y me dio la que correspondía a la “Chenoa”.
Llamamos cariñosamente así a esta compi. Sí, esa, la blanquita nuclear. Así que me quemaron las ingles. Pagas para embellecer y sales de allí quemada.
Total, que yo quería contaros y reflexionar sobre la maternidad en nuestros tiempos. Pero creo que eso es trabajo de las que ya son madres. Yo me limitaré a seguir depilándome por lo que pueda pasar.
¿ Quemada yo? , no hombre no, quemada no estoy.
Solo escribo para probar suerte.