7. RITUAL ANTES DE SALIR DE FIESTA.
Pablo Almansa Bernabé | Tatsu

Al igual que mi abuelo, que en paz descanse, siempre que voy al baño leo el periódico, pero con una pequeña diferencia: mientras que él leía uno de papel reciclado, yo lo leo en mi Iphone, del cual puede decirse literalmente que lo llevo encima hasta para cagar. He de añadir que como soy bastante ecologista, cada vez que voy al baño me marco unos 3×1 que ni las ofertas del Carrefour. Primero hago pipí, luego popó y luego una buena… limpieza de moquetes de la nariz, ¡que ya estabas pensando en otra cosa, eh, mente sucia! Todo esto lo hago por ahorrar agua tirando una sola vez de la cadena. ¿Lo ves? si el ahorro empieza en casa, no en las ofertas de 3×1 del Carrefour. Una vez terminada esta acción tan ecofriendly, lo primero que hago es ducharme y lavarme bien ese puerto de exportación de mercancía al que todo el populacho llamamos de muy diversas y divertidas maneras. Cabe destacar que para que huela bien, suelo lavarlo con un gel de olor a chuches.

Una vez limpio, aseado, requetepeinado y con un dulce olor a chuches, toca hacerse la sesión de fotos diaria frente al espejo del baño sin camiseta para el Insta, el Tinder, el LOVO, el Adopta un Tío, el Twitter, el Facebook y el estado de Whatsapp. La de Linkedin, me la dejo para el final, que en esa tengo que parecer un hombre hecho y derecho que transmita seguridad, confianza en mí mismo, capacidad de trabajar en equipo, liderazgo, carisma, emprendimiento (palabra que últimamente gusta mucho) y sobre todo he de aparentar veinte años de experiencia a mis dieciocho años de edad.

Tras más de cuarenta y cinco minutos encerrado en el baño por fin me visto con unos pantalones super slim que dejan mis tobillos al aire en pleno mes de enero. Pero no pasa nada, bien es sabido que el resfriado y el COVID atacan a la garganta, no a los tobillos. Finalmente, cojo mi abrigo y cuando voy a salir por la puerta ya está mi madre preguntándome:
– ¿Hijo, ¿dónde vas?
– Con estos mamá.
-¿Quiénes son estos?
– Los de siempre- respondo con tono aburrido.
– ¿Quiénes son los de siempre?
– Pues mamá, los de siempre, Pedro, Rulo, Dani……
– Ah, pues nunca me has hablado de ninguno de ellos.
– ¿Cómo que no? ¡Si salgo siempre con los mismos!
-Bueno, ¿has recogido el baño?
– Sí mamá…
-¿Y has dejado las toallas estiradas?
– Sí mamá…
– ¿Y has dejado cerrado el bote de gel con olor a chuches? ¡Que siempre te lo dejas abierto!
– ¡Que sí mamá! -respondo como un disco rayado poniendo los ojos en blanco.
-Bueno hijo, no llegues tarde, dame un beso que cada día eres más arisco.
Una vez acabado el discurso interminable de mi madre, salgo pitando y al salir de casa tengo esa incómoda sensación de que me falta algo.
¡Mierda, me he dejado la mascarilla!