182. SABEN TODO
Maria Regina Jaeschke | Maja

Tengo adoración por él. Cuando me llama dejo todo lo que estoy haciendo y voy. Hoy hacen más de 40 grados cuando recibo su llamada de SOS. Me dice que no puede ver sus mails; “Algo no está bien”, aclara y lo noto preocupado. Cuando llego prendemos, con respeto, el ordenador. Lo hacemos tocando una a una las etiquetas numeradas que pegamos juntos la primera clase. Primero, el CPU, luego, el monitor y, chan, arranca un ruido que parece que estamos dentro en un huracán. Se pone los anteojos.
Es increíble, siempre repetimos la misma secuencia, en silencio, como si el ordenador pueda escucharnos. Luego nos sentamos frente a la pantalla. Esta vez tiene razón, alguien le cerró su sesión de Hotmail, y además la interfaz cambió, como pasa al menos tres veces al año. Escribo su dirección de correo y hago click en la pregunta secreta y le pregunto: “¿cuál es el nombre de tu abuelo paterno?”. Él dice: “¿paterno?, Carlos”. Yo tipeo “Carlos” y entramos al mail. Acto seguido, él acota: “Es increíble, saben todo…”.