426. SANGRE
Beatriz Vidal Huidobro | Jane Eyre

Sangre! No podía ser que me hubiera venido la regla después de más de un año sin ella. Si estoy menopaúsica perdida …Se puso las gafas y miró bien la taza de su váter. Sangre roja. Rojísima. Buscó en su cuerpo el origen . Por delante no estaba saliendo. Menos mal. No sabía ni dónde tenía las compresas. Unos segundos duró el alivio, porque inmediatamente pensó que si no era de delante , era de detrás . Un sangrado desconocido. Cortó un trozo de papel higiénico e hizo el gesto como limpiándose después de una deposición. Ahí estaba el origen de la maldita sangre roja.
Corrió al teléfono, presa de pánico:
– Mamá ! Me sale sangre por el culo
– Eso puede ser un cáncer de colon , hija. Tu tío tuvo uno y murió a los 6 meses.
Su madre. Años de terapia pagando a una psicóloga que daba vueltas al origen de su hipocondría. Y allí tenía al mismísimo origen , al otro lado del teléfono.
Colgó y marcó el número de su amante.
– Tengo cáncer de colon , cariño. Voy a morir. Me sale sangre.
– Por detrás?
– Sí.
– Amor, no te acuerdas lo que hicimos anoche? Esa postura nueva por detrás …se te ha
roto alguna venita , no te preocupes, que no es nada…
Le colgó . No le estaba pareciendo una conversación muy romántica como para continuarla.
Y se acordó de ese amigo catalán que siempre le decía que había que mirar la caca después de hacerla y que gracias a él perdió unos auriculares de 200 euros que saltaron de su oreja al inodoro cuando decidió hacerle caso y mirar sus heces .
– ¡Pero si tú siempre dices que no te gusta el sexo anal! Dijo su amigo.
– Y no me gusta . Ha sido por delante pero por detrás . Quiero decir , a cuatro patas pero por el orificio delantero.
Silencio en Barcelona.
-¿Eso cómo es ?
Su amigo es homosexual y para las posturas heterosexuales hay que hacerle un croquis. Colgó. Hoy no tenía tiempo para enseñanzas.
El Dr Marrón abrió la puerta de su consulta y tras unas palabras de cortesía la llevó detrás de un biombo.
– Póngase como adorando a Mahoma.
Ella , de colegio de monjas de toda la vida, adoró a Mahoma con el culo en pompa para que ese señor tras ponerse unos guantes los sacase del color de su apellido al meterle un dedo por el orificio anal.
– Señora, tiene usted hemorroides. De ahí la sangre.
Y salió de su consulta con un volante para una colonoscopia, porque, como dijo el doctor, a partir de los 50 mejor prevenir que curar.
Qué perra es la naturaleza que a los 50 las mujeres dejamos de sangrar pero decide igualarnos colonoscopicamente a los hombres .