821. SECCIÓN SIETE
Adriana Bertorelli Párraga | Palito Ortega

La gente se muere y llega esperando que San Pedro le abra las puertas. Piensan que el santo con el manojo de llaves los va a recibir y no, viejo, aquí nunca lo hemos visto. Publicidad engañosa.

Verás, en la eternidad hay diferentes secciones: en una le cosen alas a los ángeles, o le afilan las púas a los tridentes y en la Sección Siete manejamos los casos de «Ofensas y Agravios» tanto para el cielo como para el infierno. Aquí llegamos los que nunca hicimos nada suficientemente bueno o extremadamente malo.

La Sección Siete es para perpetuar la burocracia más allá de la muerte. Llene este formulario, ¿trajo la planilla rosada? Así no podemos canalizar su solicitud. Su ticket no trae la firma del santo autorizado. A los del cielo solo los atendemos lunes y jueves. Esto no está compulsado, va a perder el turno. Por eso nos odian, viejo. Por la burocracia. Y así será para toda la eternidad.

Te explico: alguien sufre un infarto, lo asesinan en un asalto, se cae bañándose o se mata por deudas de juego. Luego de las primeras cuarenta y ocho horas (por si despierta de un coma o una catalepsia), pasa a admisiones. Allí le hacen el check in. Si acaso se ha muerto con otro montón de gente en un descarrilamiento de tren o un ataque terrorista, la cola dura días. Luego lo buscan en «El libro» y le dan un número dependiendo de si lo mandan al cielo o al infierno.

Y aquí es adonde quería llegar.

Si ha sido buenísimo, va al cielo para siempre. Si ha matado, abandonado a sus hijos o es ficha del narcotráfico, va al infierno por un siglo. Sí, solo un siglo para darle cupo a los que vienen nuevos porque esta sección es muy demandada. Ahora bien, si por casualidad ha sido igual de bueno que malo, si ha ayudado a viejitas a cruzar la calle, pero le pone cuernos a su mujer, por ejemplo. O si va a misa, pero tiene una casa de apuestas, es decir, si es inconsistente, lo mandan a la Sección Siete: un limbo donde estamos condenados a tramitar «Ofensas y Agravios» por los siglos de los siglos. Y créeme que la gente se ofende por cualquier cosa incluso después de muerta. Al menos el infierno se acaba, pero la Sección Siete es para quienes quisimos estar en paz con Dios y con el diablo y nos salió muy mal, viejo. Nunca pensé que fuera a preferir el infierno.

Y, conociéndote, yo sé que vienes derechito a la Sección Siete. Ya no puedes deshacer lo que has hecho mal así que al cielo no vas. Pero aprovecha que no te has muerto aun y asalta un ancianato, envenena un lago con especies protegidas, asegúrate de ser muy hijueputa para que te manden al infierno. Esta burocracia eterna es una maldición que no le deseo a nadie.