Señora Presidenta
Helena Ortiz Gil | Sirenita

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… Agradecemos a la Sra. Presidenta su presencia en “Ante todo: verdad”. Y para acabar una última pregunta personal.

– Usted dirá. Yo ante mi país no tengo secretos… como siempre he dicho.

– Dígame Sra. Presidenta: ¿Cómo fue su primera cita?

– Perdóóón. ¿Me está preguntando por mi primera cita? Mire… El hecho de ser la primera mujer presidenta de este país no le da derecho a preguntarme estas intimidades. A un hombre no se lo preguntaría y además no estaba en guion. Estoy indignada.

– Compréndalo, la ciudadanía le quiere conocer más … desde control indican que los audímetros han mostrado una gran subida de atención en la audiencia con esta última pregunta. A sus votantes les interesa el tema.

– Pero… no estaba pactado así.

– Usted misma. De verdad ¿no tiene secretos?

– No, claro que no.

– Nos quedan 3 minutos antes de ir a publicidad. Y tenemos a los televidentes muy interesados

– Fue en la Universidad.

– ¿Cómo? ¿Universidad? Recuerde que nuestro programa en directo, tiene la máquina de última generación “No Lies 5.1”, con innovadores detectores de mentira. Con “universidad”, se ha encendido el sensor de mentira del tiempo. Reformule su respuesta, para poder pasar nuestro test de veracidad en directo … Adelante, Sra. Presidenta.

– Pues verá… lo que considero primera cita … fue el último curso de Secundaria, con mi profesor de Química.

– ¿Cómo? Cuéntenos exactamente cómo fue. Dígalo todo, absolutamente todo…

– Enrique, si me estás viendo, espero que me votes y me perdones. Tengo que reconocer que suspendí deliberadamente Química para que el apuesto profesor se viera forzado a darme clases particulares. El claustro decidió por unanimidad que una alumna tan brillante como yo, no podía tener una mancha en su expediente académico y forzaron al profesor, joven y en su primer año de docencia, a tutorías particulares. Lo que empezó siendo una sesión a la semana, “tuvo” que aumentar la frecuencia, porque mis notas en picado de esa asignatura. Mi padre, con mucha influencia en el Consejo Escolar, forzó al profesor a que todos los recreos, los pasara conmigo repasando el temario. Yo, cada vez pretendía saber menos… sólo quería estar con él: joven, guapo, educado, paciente y … él ya no sabía qué hacer para que yo aprendiera algo de química. Mis amigas jugaban en el recreo, pero yo tenía a Enrique sólo para mí. Cerca de mí. Hablándome pacientemente, casi susurrándome. Incluso me tocaba la mano para explicar algún concepto químico. Yo sólo quería estar con él. El sólo quería que yo aprobara para no tener problemas ante mi influyente padre. Yo le dije exactamente lo que tenía que hacerme en esas sesiones que convertí en tutorías muy privadas. En lo que para mí era … nuestra primera cita, aunque él, al prinicipio, no lo sabía.

– Gracias por su sinceridad, Sra Presidenta. Una última pregunta ¿Usted siempre consigue lo que se propone?

– Por supuesto, siempre lo consigo.