281. SEXO Y FANTASMAS
Marta Gracia Verdura | Marta Gardín

Yo no fui muy feliz de adolescente. Creo que tiene que ver con que vengo de una ciudad pequeña, Irún, en el País Vasco. Cuando vivía ahí me sentía muy incomprendida: Había muy poca gente que se masturbara con la ouija. Aunque lo pueda parecer, masturbarse con la ouija no siempre es un camino de rosas. Una vez, tuve una mala experiencia con un novio (bueno, un fantasma). Me había cansado de la relación y quise dejarlo con él. Esa misma tarde quedamos y le dije: «Para mí, no eres un hombre de verdad». Él, unos segundos después, me contestó, moviendo el vaso: “Marta, me mata lo que me estás diciendo.” Después, colgó la llamada. Pero no desapareció de mi vida: empezó a acosarme. Aunque desconectara el teléfono fijo, éste sonaba a horas intempestivas. También empezaron a aparecer manchas en las paredes de mi piso. Aunque, tal vez, eso fuese sencillamente humedad. Pero lo que más rabia me dio fue mi metedura de pata: a los días de dejarlo con él, me apunté a un curso de cerámica…. Por supuesto, él pensó que le estaba mandando indirectas. De pronto, empezaba a sonar Unchained Melody. Notaba como su presencia me abrazaba por detrás mientras trabajaba con el torno… Lo pasé muy mal. No fui capaz de hacer ni una miserable vasija. En mi vida había desaprovechado un curso de esta manera.

Pero, por suerte, mi suerte cambió: empecé a ir a ver a una psicóloga. Se llama Paula y me cambió la vida. Yo era una persona introvertida y ella me ayudó mucho a conectar con los demás: Me pasé a los bukkakes. Es posible, querido lector, que no sepas qué es un bukkake. No te preocupes, yo no te juzgo. Creo que si buscas esa palabra en google encontrarás alguna entrada que te lo explique gráficamente. Y déjame pedirte un favor: Si ves algún vídeo en el que aparezco yo, dale like y suscríbete, por favor. Me gustaría tener éxito en algo en esta vida. Por supuesto, los bukkakes tienen sus cosas malas. Pero también tiene sus cosas buenas: sin lugar a dudas, sientes mucho más el calor de los demás que con la ouija. Lo que menos me gusta de los bukkakes es la desorganización. Yo soy una persona muy organizada y lo paso mal cuando somos demasiados: Si somos siete, no hay problema; pero a partir de los veinte, ponernos de acuerdo se vuelve complicado… Yo soy la que gestiona al personal porque, por alguna extraña razón, siempre está en el medio. Si alguna vez te encuentras en esta situación, querido lector, yo te aconsejo que te compres un silbato (aunque, seguramente, te pase como a mí y te llamen la del pito).

Es posible que mis experiencias sexuales te hayan sorprendido. Aunque, déjame asegurarte, querido amigo, que mi vida sexual no está tan alejada de la tuya: seguro que tú, como yo, solamente te has acostado con fantasmas.