Shy Love
Daniel Morales Perea | Marvin

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Llevábamos semanas intercambiando mensajes de texto cuando Celia propuso tener una cita. Yo no lo veía claro. En nuestros mensajes no había química, y si alargué el intercambio fue por desesperación. Soy un chico tímido. Tiemblo solo de pensar en hablar con una chica y hace años que renuncié a encontrar pareja. ShyLoveApp, sin embargo, prometía algo distinto, un servicio ideal para las personas tímidas, y, pese a la falta de química de nuestros mensajes, todo fue bien hasta que Celia propuso tener una cita. Yo sabía que no funcionaría, pero ella insistió. “Dame una oportunidad”, me escribió. “Quiero que esto funcione y conozco un sitio estupendo”.



Fue ella quien hizo las reservas. A mí me parecía raro quedar en un restaurante, pero Celia supo convencerme. Para que la relación funcionara, dijo, debíamos comportarnos como una pareja normal.



El camarero me condujo a mi mesa. Me senté y me puse el auricular rosa que ShyLoveApp me había enviado.



–¿Celia?

–¡Alberto!



Su voz era bonita y parecía casi humana, pero eso no evitó que me sintiera ridículo. En Her, mi película preferida, el protagonista se enamoraba de Samantha, una IA. Yo había visto Her tantas veces que había llegado a creer que podría amar a una IA en la vida real, pero me equivocaba.



–Esto no funcionará nunca –dije.

–Funcionará. Confía en mí. Quiero pedirte que mires a tu alrededor. ¿Qué ves?

–Un restaurante.

–¿Qué más?

–Parejas.

–¿Algo más?



Frente a mí, separada de mi mesa por una mesa vacía, había una chica sentada a solas.



–Una chica –dije.

–¿Qué lleva en la oreja?



La estudié disimuladamente. Parecía hablar con alguien a través de un auricular.



–Un auricular –dije–. Rosa. El auricular de ShyLoveApp.

–Qué coincidencia. ¿Con quién crees que habla?



Tragué saliva.



–¿Contigo?

–Exacto –dijo Celia–. ¿Y de quién crees que hablamos?

–¿De… mí?

–Dime, Alberto, ¿qué harías si te dijera que esa chica es tu alma gemela?



Empecé a temblar.



–Esto es una encerrona –dije–. Creía que ShyLoveApp ofrecía relaciones entre IAs y humanos.

–No siempre. Nuestros términos son deliberadamente ambiguos. Nuestra única promesa es ayudar a los tímidos a encontrar su media naranja, y la tuya nunca será una IA. Siento haberte engañado, pero no tenía alternativa. Si te hubiera contado la verdad, no habrías venido.



Sacudí la cabeza.



–No puedo hacerlo.

–Y yo no puedo obligarte, pero puedo explicarte cómo funciona. Os he seleccionado porque sois la pareja perfecta. Vuestra compatibilidad es del 99%. En este momento se lo estoy explicando también a ella. Habrás notado que entre vosotros hay una mesa vacía. Si quieres darle una oportunidad, solo tienes que sentarte a esa mesa. Ella hará lo mismo si quiere dártela a ti.



La chica se levantó, avanzó unos pasos y permaneció de pie junto a la mesa vacía.



–Se llama Nuria –oí susurrar en mi auricular.



Me temblaban las piernas mientras caminaba hacia ella.



–¿Nuria? –dije.

–¿Alberto?



Nos miramos a los ojos. Asentimos. Luego sonreímos nerviosamente y nos sentamos a la mesa.