507. SI YO TE CONTARA
Toni Moret | Toni Moret

Y ahí estaba él, hablándome de su último verano, que si había ido a hacer el Camino de Santiago, que le había cambiado por completo, que si este verano va a hacer lo mismo pero por Europa, bla, bla, bla… Me estaba aburriendo. Y lo peor de todo, es que no sabía cómo decirle que quería dejar de ser su amigo. ¿Cómo se rompe con un amigo? ¿Es igual que con una pareja? ¿O peor? ¿hay lágrimas? ¿hay polvo de despedi…? Bueno después de pensarlo un rato, me lancé:
– Oye, quería comentarte algo…
– Dime.
– Llevo unas semanas pensando, que creo que deberíamos…
– ¿Si?
– Osea, que somos amigos desde la universidad y que hay confianza, y que no es por ti, que soy yo que sabes que soy un rayao…
– ¿Qué me quieres decir tío?
– Que hay veces, no muchas ni tan poco pocas, como dice Iván Ferreiro, que te tengo manía.
– ¿Cómo?
– Me refiero… que no me sale invitarte a planes que me surgen.
– No me lo puedo creer… ¿a ninguno?
– Últimamente no. Quedo contigo por compromiso.
– ¿Pero cómo se queda con un amigo por compromiso?
– Pues igual que tienes sexo con tu pareja por tener…
– Ya…
– ¿Y qué quieres hacer?
– Darnos un tiempo.
– ¿Y quedar como amigos? ¡Si ya lo somos! Me va a explotar la cabeza, de verdad. ¿Pero he hecho algo malo?
– No no, sino que ya no siento lo mismo que al principio…

Esa fue la última vez que vi a Marco, una amistad desde la Universidad, que sin ningún motivo se había roto, como un papel de liar haciéndote un cigarro, como un sobre cuando lo abres en busca de la carta o como un match en Tinder. Hablando de Tinder, voy a abrirlo a ver si hay suerte… Vaya me salta la pantalla de que tengo que ser Premium para seguir. La verdad que no soy nada Premium, acabo de mandar a la mierda a un amigo de toda la vida…

Llevaba ya un tiempo pensando en un cambio de vida, en conocerme más a mí mismo, pero no me atrevía porque quizás me caía mal yo mismo. Y eso sí que no podía superarlo. Creo que este paso de dejar la amistad con Marco fue el principio de algo mejor, o peor, o quedarme igual, no lo sé, pero me sentía liberado, como cuando sales del baño a veces. No es que el símil tenga mucha relación, pero un poco mierda de amistad era, las cosas como son.

Después de un rato pensando en estas tonterías, me tocaba pagar el café en aquella cafetería del centro de Madrid, y no tenía suelto, estaba en negativo en la cuenta. ¿Dónde están los amigos cuándo hacen falta?