Siempre
Margarita Pérez Sabariego | Margarita

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Escribo estas letras para ordenar mis emociones y acallar mi soliloquio interno. Nunca he sido de citas, nací en 1970 así que gocé los “teenyears” en la calle. Unas calles que por aquel entonces estaban por estrenar. Sobre ellas derramamos nuestra inocencia, preñadas de la ilusión de un mundo libre que bailábamos al ritmo de la noche.



A los treinta me divorcié derrumbándoseme todo , así que me tomé un año sabático para ver mundo. En 2003, desperté en una Delhi de ensueño con efluvios de la India de los Marajas. Saboreé DF en enero de 2004, y anduve descalza por Nueva Zelanda en 2005. Me volví adicta al viaje, Cuando quise darme cuenta, tenía 44 años, una pequeña mochila y el corazón lleno de despedidas y paisajes.



Amanecí en Alicante, en 2014. Mi paseo por Asia terminaba, mi reserva de efectivo también. Regresaba a la millor terreta, donde alquilé una buradilla con vistas al mar, y procuré echar raíces .

En agosto de 2020, recibí una carta de un tal Felipe, que me mandaba un billete de tren, proponiendo me cenar en el Lamucca de Serranos, me quedé atónita. El Lamucca de Serranos es mi cita ineludible en la capi, ese tal Felipe de Hasbur lo sabía. ¿Quién le había facilitado mis señas?. La invitación , incluía una noche en el Hyat!! El recuerdo de las croquetas de la Mama y poder alojarme en el Hyat me precipitaron a un sí, a no sabía qué.

Tres días después a las 20:13 entraba por el Lamucca, que estaba a rebosar de feligresas. Entre cañas vislumbré la figura imponente de un hombre sin edad, que me radiografiaba con su mirada, sentado en la mesa en la que un año atrás me ponía fina con Pepe y Jorge. No sólo me sobrecogió su porte sino lo familiar que lo sentía. Me tendió la mano invitándome a sentarme.

Balbuceé un “ you welcome” correspondiendo a su ·gracias por venir.

El maitre nos atendió instantáneamente. ¿Qué tomarán? Felipe sonriéndome pidió exactamente lo que siempre tomo, sólo cambió el vino.



-¿Cómo sabes lo que quiero? ¿Nos conocemos? Disparé atropelladamente.

-Preguntas ¿Preparada para las respuestas?.

Silencio. El Pesquera recién descorchado se oreaba en nuestras copas.

Paladeando la segunda ronda, todo mi ser, flotaba en una nube rosa de euforia, y amor. Sí, amor. Felipe, con su halo anacrónico, su lenguaje escarolado, me transportaba a otro universo, alcanzando espacios íntimos personales que florecían regados por su dicción.

-¿Quién eres? Me resultas tan de siempre.

-Juana soy Felipe.

Un escalofrío me estremeció. Penélope, soy Penélope. Pero Juana, ya me había calado hasta el tuétano descorriendo el velo de mi consciencia.

-¿Juana? Replique vacilante.

– Sí, te conocí como Juana de Castilla y Aragón hace hoy quinientos veinticuatro años. Necesito tu perdón para seguir mi evolución. Lo siento, perdoname, te amo.

-Vuela Amor. Lágrimas triunfantes surcaban mi rostro, mientras él se desvanecía.