SIMPLEMENTE TÚ
TAMARA MORON NETA | MARA MORNET

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SIMPLEMENTE TÚ

MARA MORNET



Todavía recuerdo cuando llegaste al instituto a mitad de curso.

Eras la chica nueva de la clase y al principio, no caíste nada bien a muchos compañeros. Eras muy callada, con tu cara llena de pecas y esos tirabuzones que en más de una vez, tiraron de ellos para meterse contigo. Así éramos los chicos, cuando nos gustaba alguien o simplemente queríamos destacar entre todos los demás haciendo lo que no debíamos.

Con las chicas tampoco es que te fuera mucho mejor, veía como intentabas relacionarte, pero creo que sentías que no encajabas entre tanto grupo superficial y pensé, que a lo mejor lo que buscabas, aún estaba por llegar.

Un día llegaste sin tu pelo suelto y tus manos ocultas en los bolsillos de tu sudadera, te miré a los ojos y supe que no te sentías feliz. Eso me apenó, pero no hice nada.

Tengo que reconocer, que fui un cobarde en no abrazarte en ese momento, aunque también debo decir en mi defensa, que el miedo me invadió. Era un niño que no sabía gestionar los sentimientos que me provocabas al verte y solo podía ser un efímero espectador, que te miraba entre clase y clase.

Creo que tú sufrías por no ser comprendida y yo lo hacía por no ser sincero conmigo mismo.

Nuestros caminos se separaron con la universidad y no sabes lo que en ese tiempo la vida me cambió. Me hizo convertirme en el hombre que soy ahora y me hizo comprender, que los momentos están para aprovecharlos.

Una tarde en el hospital en el que trabajaba, entraste por la puerta de la cafetería. Fue toda una sorpresa para mí y creo que hasta tú te sorprendiste porque me acerqué y te saludé.

Tú me dijiste que estaba muy cambiado. Para mí, tú seguías igual que la primera vez que te vi en el instituto, más mujer, eso sí, pero tu esencia seguía ahí.

Eras tú.

Te invité a un café, cosa que aceptaste.

Fue tan fácil entablar una conversación contigo, tan fácil sacarte una sonrisa, que pensé en lo tonto que fui en ese entonces.

Me hablaste sobre la vacante libre que comenzabas a cubrir en el hospital y los días contigo volvieron a ser como antes, nos veíamos en la cafetería y esta vez, comencé a conocerte.

Fue tan fácil el volver a encontrarte, tan fácil estar cerca de ti, que me arrepiento en haber perdido tanto tiempo.

Hoy en nuestro descanso, te esperaré en la cafetería y haré las cosas bien. Te invitaré a cenar, tengo reserva en LAMUCCA y espero que me digas que sí porque no sabes las ganas que tengo de tener una primera cita contigo.