487. SOY PROFESOR DE INSTITUTO
GREGORIO AZCONA MARTÍNEZ | GOIA

Y no sueño amargado con la jubilación.
Sigo la tradición pedagógica de que los alumnos redacten periódicamente un texto sobre un tema determinado.
Es una práctica muy útil para aprender a escribir con corrección y claridad, mejorar la ortografía y la sintaxis, y desarrollar la concentración y creatividad. Y un antídoto contra lo s móviles y las tabletas.
Trataba de explicar a mis alumnos que el arte de escribir es, como todo arte, fatigoso de aprender, nunca perfecto y vuelta a empezar, como el condenado Sísifo. Su recompensa es el placer del trabajo bien hecho. Les hablaba de Flaubert y de su satisfacción del alma cuando daba con la palabra justa.
Baste lo dicho como preámbulo.
Dicté a mis alumnos el siguiente tema de redacción:
«Por qué los partidos políticos no reparten alimentos a los necesitados en los tiempos del Covid?
El alumno Rubén me entregó el siguiente texto sucinto:
«He investigado la cuestión.
«El reparto lo realizan las parroquias, Cáritas y Cruz Roja.
«Y el Banco de alimentos, que está dotado con donaciones particulares y públicas.
«Me consta que muchos padres de mis compañeros guardan cola en los puntos de entrega.
«Los políticos no reparten alimentos a los necesitados porque no son compasivos.
«Su único afán es conquistar el poder y enquistarse en él.
«Pregunté por el asunto a un diputado de Unidas-podemos, amigo de mi padre, expresándole mi extrañeza de que en el chalet de Pablo Iglesias no se repartan alimentos a los necesitados.
«Me respondió con suficiencia y tono terminante que ese proceder es caridad, como dar limosna. Un invento de los curas para que los pobres sigan siendo siempre pobres. Y que ellos se preocupan de la justicia social.
«-¿Por qué habéis prometido el ingreso mínimo vital y no lo dais?
«-Estamos en ello.
«-¿Por qué no hay justicia social?
«-Trabajamos en ello.
«El chófer abrió al diputado ceremoniosamente la portezuela del automóvil oficial de alta gama. Tenía cristales ahumados para ver, pero no ser visto ni recibir pedradas. Se dirigía a un lugar incógnito llamado «estamos en ello».
«Los políticos son unos bromistas.»
Le anoté a Rubén la máxima calificación por su capacidad de síntesis, perspicacia y sentido del humor.
Les dicté el tema de la próxima redacción:
«Qué opináis del cuento «La mejor limosna»?
Su autor es el escritor modernista hondureño Froylan Turcios.
En el cuento se narra cómo el siniestro manco asesino, Mena, apiadado de un nauseabundo leproso que le pide limosna, le mata de un tiro, exclamando: «Ésta es la mejor limosna que puedo darte».
No me pareció que los alumnos salieran de clases impactados.
Sonreí al oír unos comentarios:
-El cuento tiene morbo. Me ha gustado.
-El profe está chiflado.