SU PRIMER VIAJE
Esperanza Vélez | susurro

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Le gustan esos ojos que la están mirando. También todo lo que ella ve. Y decide caminar hasta ellos. Pregunta su nombre y da el suyo. Hablan, ríen, se gustan. Decide dar un paso más y acerca sus labios a los de Marco que los retira, se asusta, se acobarda. Sin embargo, algo le agrada y le cautiva; él se ha sonrojado. A continuación, con una voz entrecortada el chico se hace vulnerable y le cuenta que no ha besado los labios de una mujer. Y Marcela se sorprende, se acalora, se conmueve.

Tres eternos segundos sin pensar para después tomar la iniciativa. Será ella, sin prejuicios, sin traumas, sin sobresaltos quien se sitúe frente a Marco, le tome las manos y bese suavemente sus labios. No necesita abrir los ojos para sentir la felicidad en el rostro del chico, ni tampoco da importancia a la disculpa que le ofrece. Tan solo siente el calor de ese primer beso que recibe la boca de Marco. Y luego se abrazan, se ríen y se besan los siguientes cuarenta y siete minutos.

El WhatsApp les dice buenos días y unos cuantos versos revelan entre sus líneas un ardiente “quiero verte”. Pretenden algo más. No solo unos ratos en La Pescadería de cerveza y tacos de rabo de toro cada dos o tres tardes o una inesperada coincidencia por la calle. Buscan olerse y comprobar la necesidad de encontrar la piel del otro, de unos cuantos días juntos, de saltar al vacío tan solo porque uno de los dos salte. Y Cádiz es, para ambos, el escenario perfecto para su primer viaje juntos, para sus primeros te quiero.

A su casa llega Marco y ambos preparan el viaje: los hoteles, restaurantes y bares chulos; apuntan lugares de interés, anotan playas acogedoras, monumentos imprescindibles y calles por donde pasará la chirigota del Carnaval. Será su primer viaje juntos y Marcela respira la ilusión de Marco. Y Marco sueña con ir de la mano de Marcela. Ella ha comprado un pequeño cuaderno azul para no olvidar sus vivencias. A tres días, tan solo, de su nueva vida.

Marcela se sobresalta, no sabe por qué, pero el móvil la inquieta. Es Marco, urgente e inesperado: un golpe de mala suerte y el tendón de su pierna se ha roto. Ahora ella no piensa en el viaje, solo en auxiliar, en tomar su mano, regalar su compañía. Aunque su primer viaje tenga que esperar. En el Hospital no hay duda: hay que operar de forma urgente. Ella espera, sin noticias, sola, y llora porque no puede hacer nada más que esperar. Y se preocupa hasta que le ve. Entonces le anima y toma la mano de Marco que rompe a llorar y con voz entrecortada le dice te quiero. Su primer te quiero.