1399. SU TURNO
CARMEN GARCÍA SUÁREZ | CaRperucita

— Pase, tome asiento y vendrá Luciana a explicarle.
Benita entró, se sentó y quedó a la espera. La estancia resultaba reducida, olía a escasez de ventilación y los cuadros, estridentes, como las mareantes alfombras, lejos de decorar o relajar, resultaban agotadores y conducían a un laberinto sin salida. Una flor agonizaba en un jarrón olvidado. Ella hubiera dado más color a las paredes y habría apostado por otro tipo de cortinas, con tela menos pesada, más traslúcida. Luminosidad. Y, claro está, retiraría el floripondio.
Luciana irrumpió, interrumpiendo su improvisada redecoración y se sentó frente a ella.
— Verá, no tiene mayor complicación: los componentes son sencillos pero debe seguirse un orden preciso. El soporte de la estructura se configura según el cálculo porcentual de frecuencias aisladas en el contexto periférico… blablabla… blablabla…
Sus cejas estaban demasiado pobladas (bueno, su ceja).
— Mire aquí.- Y señaló con el índice un esquema lleno de números y diagramas que aturdía. Sus uñas, quebradizas, imploraban cuidados. El collar del cuello parecía como de perro y a los aros de los pendientes solo les faltaba el loro.
— Estas plataformas se colocan justo en la parte inferior media blablabla…
Plataformas, las que ella llevaba. ¿Habrá sido equilibrista circense en su anterior trabajo?
— Blablabla, requeteblabla, lo cual responde a una fórmula matemática en base a los algoritmos discordantes, cuya esencia radica en blablabla.
Cierto, algo hay de ritmo discordante.
— Por último, lo situamos en el foco perimetral blablabla blabla, bla y ¿ve?: blabla. Bla. ¡Configurado! ¡Vamos, inténtelo Vd. ahora!.