Sueño
Eugenio Fernández Calvo | Uge F.

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Aún resuenan en mi memoria, cansada y dolorida, las costuras de tu vieja máquina de coser.

Aquella vieja maquila que se aburrió de zurcir recuerdos.

Leo tus viejas cartas, las releo para acariciar tu alma, pero ya nada es igual.

Ayer soñé contigo.

Llevabas aquel traje dorado que te hiciste para noche vieja.

Teníamos alas, unas alas blancas como las de los ángeles que pintabas en las paredes de la habitación.

Volamos hasta casi acariciar los tímidos rayos de sol de la mañana.

Soñé que la noche te acunaba en sus brazos, que la luna era un retazo de un deseo que se nos escapó.

Soñé que la madrugada nos abrazaba con un lazo de amor.

Pero desperté.

Y la tormenta que esperaba en la esquina de la calle del adiós, me saludó.

Descargando en cada gota el dolor que tu muerte me dejó.

¡Maldito aguacero que te aprovechas de mi debilidad!.

Loco de rabia, le grité al Dios de los infiernos, me fui a las puertas del averno, a ver si encontraba tu sol.

Pero ya no estaba para mi.

Se había marchado como las flores del jardín, como la alocada primavera que ya no suele venir.

Todos se han marchado desde que te fuiste, y yo no tengo ganas de seguir aquí.