940. SUPER-MUM
MARIA JOSE CARABALLO CARO | M J

Hola, antes que nada, me presento, soy en lo que me han convertido. Y os preguntaréis ¿exactamente en qué?
Pues fácil, soy una superheroína. Si si no os riais. Mirad a Spiderman. A él simplemente le picó una araña y listo podía fabricar tela de araña y trepar por las paredes y yo … decidí casarme y tener hijos ( y perro durante algún tiempo)

Ya imagino lo que estaréis pensando, pero ¿Cuáles son mis superpoderes?

A ver por donde empiezo, cuántos sois capaces de cocinar a la vez que atendéis el teléfono y recogéis un paquete que os llega de Amazon. O más difícil aún, hablar por el móvil mientras tiendes la ropa y ayudas a resolver un problema de ecuaciones a tu hijo.

¿A que cuesta hasta imaginarlo?

Nunca me planteé que ser madre fuera fácil pero lo mío es para hacérmelo mirar, igual vendo un tobillo que monto una estantería, cambio una cisterna o hago una trenza africana, esto sin esfuerzo.…

La verdad es que hago de todo menos aburrirme, ¡como echo de menos aquellos días de mi infancia en los que le decía “mamá me aburro” a lo que ella respondía “pues échate en agua”¡

Pero descartando los desvelos, los gastos, las horas y horas invertidas sin esperar nada a cambio, los hijos son “una bendición “. Me gustaría saber quién dijo esta frase y cuántos hijos tenía.

Ahora, 25 años y tres hijos después empiezo a tener la necesidad de volver a reducir mi abanico de actividades o sea mis superpoderes y empezar a aburrirme un poco.

En fin, poder no hacer nada sin tener remordimientos. Que nadie me busque justo en el momento en el que me acabo de sentar a intentar retomar la lectura de ese libro que he tenido que empezar a leer por quinta vez pues olvidé de que iba al dejarlo parado durante meses.

O poder sentarme hasta que mi trasero ocupe todo el sofá sin tener que salir corriendo porque tu hijo/a se ha quedado sin saldo en el bono-bús y no tiene como volver a casa, cuando le has dicho hasta quedarte sin saliva que te avise antes de que eso ocurra.

Y poder permitirme el lujo de no pisar la cocina durante todo un día y en lugar de eso escuchar a tus retoños preguntar diez minutos después de desayunar, qué se almuerza hoy. Por Dios, si todavía no ha hecho ni la digestión.

Si bien es cierto que todo esto ha sido una elección personal y totalmente libre, y que no hay opción a pedir el libro de reclamaciones; si hay otra vida después de ésta os aseguro que no voy a caer de nuevo en la trampa. Si quiero coger a un bebé en brazos, me meto a matrona.

Bueno os tengo que dejar, mi hija me reclama para que la ayude a desenredarse el pelo, mi hijo mayor quiere que le ayude a preparar un examen y el mediano está esperando que lo lleve a clase que llega tarde, vamos una jornada super-normal.