458. SUPERCERA
Andres Serrano | Náufragoenlaluna

Existen dos clases de calentadores de orejas, los que te colocas en invierno para protegerte del frio, y esas personas que te hablan hasta que te derriten las orejas.
Yo tengo una amiga que no me ha llamado en la vida para invitarme a nada, (para eso ya tiene otros amigos) pero si tiene un problema, ya está marcando mi número.
Creo que la gente me cuenta sus historias porque tengo las orejas grandes y creen que he nacido para escuchar, pero yo conozco a mucha gente con más cabeza que un San Bernardo, y no por eso son más inteligentes que los demás, por lo que, por favor, como diría Lola Flores; “si me queréis, irse”, a tomar por culo (esto último lo añado yo)
Tengo otro “amigo”, que dice que le gusta hablar conmigo cuando está deprimido, no porque yo le haga reír o lo sepa escuchar, sino porque cuando lo hace, se da cuenta de que mi vida es mucho peor, y eso le hace sentir bien. Gracias.
Los hay que te llenan las orejas de consejos.
Recuerdo el día que mi tío (el hermano de mi madre) me dijo que con mi edad, él ya estaba casado y con dos niños, tenía un trabajo fijo en la fábrica en la que llevaba trabajando desde chico (y que odiaba), y que solo le quedaban dos letras para terminar de pagar el piso en el barrio de siempre, que tampoco le gustaba especialmente.
Y todavía esperaba que diciéndome esto le tuviese envidia.
Gracias tío Paco, pero puestos a ser infelices, prefiero crear mi propia infelicidad a medida.
Esto es un tema interesante, hay personas que les va la vida como el culo (aunque por lo visto ellos no lo saben o no quieren saberlo) y aun así, se toman la libertad de dar consejos y te animan a seguir sus pasos.
– Hijo mío, tu tatarabuelo tuvo una vida de mierda, a tu abuelo no le fue mejor siguiendo los mismos pasos, y a mí me va como el culo, pero quiero que hagas lo mismo, no sea que te vaya “peor”.

A veces me gustaría tener la habilidad de poder crearme tapones de cera en las orejas. Como superpoder suena cutre, pero para mí sería enormemente útil. Es que me sabe mal ponerme los cascos de música mientras alguien me habla de sus problemas o me da sus consejos de mierda.
No es que no me importen los problemas de los demás, o no quiera aceptar los buenos consejos, pero es que muchas veces es complicado tener empatía con algunas personas humanas.
No hace mucho estuve en una mesa escuchando como dos individuos discutían durante más de una hora sobre el modelo del carrito que querían comprar para sus hijos. Esos individuos son los mismos que luego te dicen cómo vivir tu vida. Ese era un momento perfecto para utilizar mi superpoder y crearme dos buenos tapones de cera que me dejaran sordo.