541. SUPERHÉROES LITERARIOS
Arturo García Durán | "El Guardilla"

En el Club de Superhéroes Literarios está la cosa que arde… La Mujer de Fuego está muy rara hoy. Nerviosa, demasiado caliente incluso para sí misma, abandona su lectura de poesía “casi erótica” de Santa Teresa de Jesús…… imposible leer.
Está excitada en plena menstruación de pequeñas ascuas cual incandescentes óvulos infecundos.… Está tan caliente que casi se consume a sí misma.
Se espatarra en un sofá ignífugo con los ojos echando chispas y el hogar abierto de par en par, esperando que algún «miembro» del club se acerque a calmarla un poco.… Primero llega Spiderman, que estaba encaramado en lo alto de la estantería de libros científicos del Club, investigando sobre arañas exóticas y demás cosillas suyas. Cuando detecta la cálida situación baja rápido; aborda a la tórrida dama adherentemente, enredándola con cariñosos toques……Pero termina chamuscado en un gatillazo de pegajoso hilo fundido, retirándose impotente, liado en su propia red mental… ¡Ah! ¡qué pena de pene!…
Ahí llega ¡La Cosa! que abandona la lectura del “Ulises” de James Joyce (demasiado rocoso incluso para él) acercándose a la supervolcán para ayudarla con cariño duro pero sincero. Se arrima e intenta masivamente endiñarle esa roma viga de cemento armado que porta entre sus potentes piernas, pero aunque se esfuerza y quiere a su amiga…… no hay manera: es como si el elefante se la quisiera meter a la hormiga.… La ardiente dama se lo quita del medio frustrada…… ¡Que venga otro POR FAVOR! grita con intenso furor uterino…… Pero ahí llega ¡Superman! que deja de leer a Friedrich Nietzsche; se adelanta al resto de superhéroes, y sin tiquismiquis se sitúa encima de la llamarada dispuesto a hacerle un definitivo favor. Y sí…… pero lo hace con prepotencia, bruscamente, justo cuando el Hombre Invisible iba a hacer lo mismo que él…… Superman, enérgico, lo aparta de un empellón pues no lo ve en absoluto; así que éste se retira del gustoso incendio cabreado y mascullando por lo bajini inaudibles insultos sobre fascistas voladores……
La dama de fuego se derrite ante las marciales y rítmicas acometidas del payo superior…… Dale que te pego y toma que te doy, saltan chispas por todos lados… ¡Aaah! ¡Por fiiin! gime Doña Ardores en pleno meneo, con el horno lleno de combustible……
Pero entonces, en medio de la gustosa hoguera, Superman suelta un potente grito ¡¡AAUUUHHH!!!…… La Mujer Fogosa le pregunta al prepotente amante:
¡Ooohh querido! ¿Qué pasó… ¿Ya te corriste campeón?……
Entonces, Supermán, con una mezcla de placer y dolor en la cara, le dice: Nooo… ¡AHHH!… es que de pronto ha pasado como un aire, he notado una presión en la espalda, y me ha entrado un escozor en el culo que es una cosa mala… ¡AUUH!!…
Cerca de ellos, el Hombre Invisible se limpia su transparencia fálica, riéndose tan agustito…… Toma el libro de poemas casi cachondos de la abulense Santa Teresa que la SuperArdores había abandonado, y se queda por allí, tranquilamente, leyendo, y estando-viviendo, invisible como es, sin vivir-estar en él……