125. SUPERPOP.
Hosniia el Hammani Laouana | Helha.

‘- Uff, qué pereza caminar. Si pillo el autobús llego antes y no paso frío- se dijo Paula a si misma intentando autoconvencerse de que no lo hacía por vaga. Le gustaba caminar pero un rato antes había quedado con su ex para que le devolviera un libro y bueno, la cosa se lió. Digamos que Julio tenía cuatro condones guardados en la mesita de noche y ya no tiene ninguno.

Lo dejaron hace dos semanas. Paula quería casarse, tener hijos y una tortuga. Julio solo quería tener una tortuga.

Decidieron dejarlo por el bien de los dos pero el sexo era increíble. Tenían una conexión abrumadora. Paula lo achacaba a que ella era Leo y él Escorpio, un salido de manual.
No era una crítica.
Todos sus exnovios eran Escorpio. A los quince años leyó en la SuperPop que su alma gemela sería rubia, tendría un lunar junto al labio superior derecho , se llamaría Julio y entre otras virtudes, la revista insistía en que sería Escorpio.

Supongo que tú, querido lector, estarás pensando que esto es una locura pero Paula no lo piensa y espero que aunque no creas en el horóscopo, creas en la buena voluntad de nuestra dulce Paula.

Volviendo a la parada de autobús, vio que se acercaba el 44 y le hizo señas al conductor para que parara:
-Buenas tardes, señorita.
-Muy buenas, Caballero- dijo ella mientras validaba su viaje con el abono transporte.
– Pipipipipi- la máquina se puso a pitar.
-¡Buenoooo!, menuda suerte me trae.Parece que lo tiene caducado.
– Pues no tengo ni un puto duro. ¡Uy, perdón! Estaba enfatizando mi falta de suelto.Con esto de las tarjetas ya sabe.
– Pues tiene que pagar.
– ¡Pero si no tengo dinero!

Paula se empezó a poner nerviosa, le sudaban las manos y se le enrojecían las mejillas. Lo heredó de su abuela materna que en paz descanse.

Dio media vuelta para bajarse del autobús cuando a lo lejos, un joven rubio, con los ojos color albaricoque sin madurar, un lunar junto al labio superior derecho y con su sol en Escorpio (o eso imaginaba Paula) se ofreció a pagarle el viaje:
– ¡Ay!, no hace falta de verdad-dijo ella.
– No no, insisto.Ya ves tú. Las buenas acciones traen suerte, o eso decía mi madre.
A Paula se le mojaron las bragas, literalmente.

– Muchas gracias ¿…? – dijo ella esperando EL NOMBRE.
– Julio, me llamo Julio.

A nuestra jovenzuela se le abrieron los ojos como dos faros en plena niebla. No se lo podía creer.
Le sobrepuso tanto la situación que plof, se desmayó.
Despertó en La Paz sola y con una brecha en la frente. La mala suerte la acompañaba a todas partes.
Se resignó y apretó el botoncito de la cama.
Llegó un enfermero rubio, con un lunar junto al labio superior derecho y con toda la pinta de ser Escorpio.
– ¿Qué tal? Soy Julio y voy a ser tu enfermero.
!Oh mon Dieu¡Parece que la buena suerte había vuelto.