SURREALISMO
Neus Madina Sierra | Marilyn

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En un día de lluvia, Noelia entra por la puerta de un museo donde ha quedado con un chico que ha conocido a través de una aplicación.

Se para en la entrada sin saber bien que hacer con el puñetero paraguas; mira a su alrededor con cara embobada.

Solo le pasa un pensamiento impertinente por la cabeza.

-Qué ridículo si ha llegado ya y me ve en esta situación. Piensa.

El que sí la ha visto, es el vigilante de la sala. Un hombre de pelo cano, alto, con traje y corbata, que le indica con un gesto donde está el paragüero.

Ella se sonríe avergonzada y se da cuenta que estaba en sus narices y no lo había visto.

Lo deja con cuidado, pero como es el único que hay, se tira más de cinco minutos intentando colocarlo sin éxito. Al final el hombre se acerca, la mira de reojo y lo deja colocado.

Ella se sonríe y se aleja hasta el final de la sala, como queriendo huir de la situación.

Allí empieza a mirar el primer cuadro. Se trata de un autor contemporáneo. Son cuadros muy grandes y de colores oscuros, que parecen haberse escapado del bote de pintura y haberse ido de fiesta paseándose por el lienzo. Ella mira y remira sin saber bien como reaccionar y pasa al siguiente.

Va entrando gente y empiezan a hacer comentarios sobre las obras. Noelia no sabe qué es más surrealista; si los cuadros o los comentarios.

Está un poco incómoda, le da la sensación que la miran más a ella que a los lienzos.

De pronto por detrás una voz le habla:

-¡Noelia!

La chica se sobresalta y de pronto salen volando las flores del ramo que llevaba en la mano el chico para regalarle.

Se agachan los dos las recogen y se miran.

El chico la mira embelesado.

Noelia se queda pasmada y no le queda más remedio que preguntarle:

-Perdona; tú, quién eres?

Él contesta eufórico:

-Soy Aleix. Hemos estado hablando.

Noelia no sale de su asombro.

-Sí, por Cinder, Recuerdas? Añade.

-Mierda. Piensa ella .

Se ha confundido al enviar el mensaje y ha quedado con otro con el que estuvo hablando del mismo nombre, pero con el que no tenía intención de quedar ya que no le gustaba ..y ahora en persona todavía menos.



Cómo se le da muy mal disimular decide soltar una mentira.

-Oye, que se me pasa el tiempo del parquímetro y me van a poner la multa. Ahora vuelvo. Le dice.

El vigilante le señala el paraguas pero ella sale corriendo.

El chico se queda mirando los cuadros sin entender muy bien lo que mira.

La gente sigue haciendo comentarios sobre las obras, se ríen, comentan, critican e incluso se burlan y de fondo se ve a Aleix mirando a los cuadros, su reloj y el móvil, pero nada ni un triste mensaje.

Después de tres horas el vigilante se le acerca por detrás con el paraguas en la mano.

-Vamos a cerrar. Le dice.

El chico se lo mira con cara de asombro todavía y el hombre le contesta.

-Es lo que tiene el surrealismo.