1384. TENGO QUE CANCELAR LA CITA
Inés Silva Klug | Nemba

Hoy me he despertado como hace cualquier mujer veinteañera del siglo XXI, cansada y estresada, lista para abrir los ojos y encontrarme con cualquier hecho viral al que no he llegado a tiempo en Twitter a pesar de gastar tres cuartas partes de mi día ahí. Me levanto y me hago el café que invoca a la ansiedad del día de hoy: voy a conocer a mis suegros. ¿Puedo llamarlos así si aún no les pongo cara? Han creado a un humano al que ahora yo tengo que educar emocionalmente y, por si fuera poco, me tomo las pastillas anticonceptivas. Desde luego que puedo permitirme el lujo de llamarlos suegros.

Además, ya tengo suficiente información sobre ellos. Sé que al mediodía ven la ruleta de la suerte y siempre aciertan cuando quedan dos letras por adivinar, lo que les proporciona la suficiente dosis de superioridad intelectual que necesitan para sobrellevar el día. También sé que su película favorita es Una rubia muy legal 2 y que toman triptófano de magnesio que anuncia una señora con un nombre curiosamente largo.

Vale que hay parte de esto que tiene que ver más conmigo, pero lo del triptófano … ¿tampoco? Bueno, lo que sí sé con seguridad es que estoy en segunda posición en el ranking semanal de Esperanza Gracia y, por tanto, nada puede salir del todo mal. Te tengo que colgar porque ha acabado mi turno y no has contratado la oferta del día de Fibra Wifi con Smart TV de regalo que venía a contarte … ¿Hola?

Como de costumbre, hago pis en el trabajo para ahorrar agua en casa y me voy pitando. Los nervios me hacen comprobar la reserva una y otra vez, una y otra vez: miércoles 2 de febrero de 2022 en el Restaurante Lamucca de Fuencarral. Miro el calendario, miro el correo y, de repente, un pensamiento intrusivo me inunda: me he equivocado de línea. Pero no, todo está en orden, la hora, el lugar y la dirección del metro.

Llego a casa y me ducho. Me lavo el pelo con mi jabón sólido de lavanda y, por alguna razón que desconozco, me depilo. En ese momento, recuerdo que tengo cita con el ginecólogo en un par de días, va a pensar que no soy feminista. Respiro, voy a mi estantería y miro fijamente «El segundo sexo» de Simone de Beauvoir, me calmo. Me pongo un conjunto que considero que está en el punto exacto entre irse de after y rezar un rosario al día, y salgo. Inesperadamente, voy con tiempo y me siento genial, le escribo a mi chico y ellos también están de camino.

Me miro en cada escaparate de la calle Fuencarral hasta que llego. Aquí estoy y aquí están. Mi chico, su madre y el Doctor González. Para la próxima, elijo un novio con un apellido menos común. Lo mismo con el ginecólogo. Tengo que cancelar la cita.