TEODOSIA, ENCANTADA
Cristina Percival Gimeno | Cristina Horsewood

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El espejo me está mirando con incredulidad.



– Hola, soy Marta y soy diseñadora de interiores. Me encanta mi trabajo, hace nada estuve en Copenhague en una feria de sillas. – no, si yo tampoco me creo lo que me estoy diciendo. ¿Feria de sillas? Qué poco apetecible.



¿Lo de cambiarme el nombre será buena idea? La verdad es que puedo elegir algo más exótico, quizás deba decir Teodosia. Sí, idea brillante, muy creíble sobre todo. ¿Y si me llamase Teodosia de verdad? ¿Qué? Mi reflejo en estos momentos podría ser Teodosia, yo como Lucía nunca me pintaría los labios así de rojos. Creo que Santa Teodosia fue una mártir y le clavaron un cuerno en el cuello, aunque a Santa Lucía le quitaron los ojos. Realmente no sé por qué estoy pensando en mártires cuando debería estar preparándome para mi cita. Una canción del musical de Hamilton se llama “Dear Theodosia” … Este vestido no sé si me convence, ¿me da tiempo a cambiarme?



Hace siglos que no voy a una primera cita, el mundo de las aplicaciones online me abruma, no sé cómo lo hace la gente. Hace poco tuve una conversación con una amiga que decía que hoy en día la gente ya no lucha como antes. Quizás sea verdad, aunque también puede que se haya perdido un poco ese miedo a no conocer a nadie más. Con un móvil tienes a disposición a más personas de las que jamás hubieses querido conocer. Alguien me dijo que ahora hasta se ligaba por Linkedin ¿qué dirán? “Hola, ¿has completado tus objetivos laborales? ¿quieres que te complete con los míos?” Qué mundo más raro.



– ¡Venga Lu, que llevas preparándote dos horas! – qué impaciente es, siempre me hace correr a todas partes.



Cuando me ha visto aparecer, sus ojos se han quedado en mis labios, creo que el pintalabios ha sido un acierto. No he podido evitar apoyarme exageradamente contra el mueble de la entrada.

– Hola, soy Marta y soy diseñadora de interiores. Me encanta mi trabajo, hace nada estuve en Copenhague en una feria de sillas.

– ¿Marta? – está intentando no reírse, debería haber dicho Teodosia. – Encantado, soy Marco y soy pintor. – ahora a quien le está costando mantener la compostura es a mí.

– Por casualidad ¿no enmarcaras tus cuadros tú solo? ¿no? ¿Marco?

– Eres imbécil. – pero sus labios en esa sonrisa que lleva años volviéndome loca, dicen lo contrario.

– No creo que insultar a alguien que conoces en una primera cita sea lo más sensato, Marco. – de manera muy lenta se ha acercado hasta dejar su boca a un suspiro de mis labios carmín. – esto tampoco es muy apropiado, te estas saliendo del papel.

– Es que Marta, mi ex Lucía, nunca llevaba los labios tan rojos y me has hipnotizado.

– ¿Hablando ya de tu ex? Otro punto negativo. – su carcajada brusca ha hecho que se le quede el moflete marcado de rojo al chocar conmigo.

– Estás guapísima, vámonos.