1354. TODO PUEDE SER
BOJA USANDIZAGA SARASOLA | CORNELIO

‘-Mire, sé que puede resultar difícil de creer, pero déjeme que le cuente lo que me ha pasado del tirón, ¿vale? Esta mañana he salido de casa sobre las 7:40, como todos los días, con el tupper, el traje,… todo normal. Pero cuando estaba a mitad de camino escucho “¡Pum!”, paro el coche, salgo y veo una rueda pinchada. Miro la hora y digo “No puede ser”, así que sin dudarlo un segundo me arranco el traje y, como siempre llevo ropa de running debajo, empiezo a correr. Lo más rápido que puedo, que no es poco. Pero cuando giro una esquina me encuentro en medio de una maratón. Yo acelero para no retrasarme, voy adelantando gente y resulta que adelanto al primero… así que paso la meta y me paran para hacerme unas fotos, me dan un trofeo, un peluche como los del Tour,… pero en cuanto puedo, me escapo de allí corriendo. Un par de calles más allá, tengo tan mala suerte que me encuentro con un montón de ovejas en medio de la ciudad bolqueándome el paso. Parece ser que es por la trashumancia. Total, que esquivo a una, dos, tres, cuatro, en realidad no sé cuántas porque he dejado de contar para que no me entrase el sueño, que ya se sabe que contar ovejas… Bueno, esquivo un montón y por fin puedo seguir corriendo. Y cuando ya estaba aquí cerca, empiezo a ver unos focos enormes, una cámara de cine, camiones, extras,… y de repente el director me señala. Yo no entiendo nada, pero un par de chicos de vestuario me cogen y me plantan un traje y un maletín, el de maquillaje me quita el sudor y escucho “¡Acción!”. Entonces un tío que parecía Bruce Lee, aunque obviamente no era él, viene hacia mi con cara de pocos amigos y empieza a lanzarme puñetazos y patadas. Yo los esquivo como puedo y en una de estas le atizo con el maletín. El director grita “Cut! Buenísima.” Yo miro el reloj, vuelvo a salir corriendo lo más rápido que puedo, entro en el edificio, subo las escaleras y… en fin, que por eso he llegado tarde a la reunión.

En ese momento se hace un silencio en la sala y los miembros del Comité Ejecutivo de la empresa le miran incrédulos. Nadie da crédito a lo que acaban de escuchar y todos esperan la reacción del presidente, que baja ligeramente la cabeza para mirarle por encima de sus pequeñas gafas y le contesta en un tono muy serio.

-Hombre, después de lo que hemos vivido estos últimos dos años… todo puede ser. Así que siéntese, ¿por dónde íbamos?