348. TODO SE PAGA
Gloria Mª Bosch Maza | VIRGINIA WORD

Nada más ascender al Séptimo Cielo el recién llegado presentó en recepción, no sin antes solicitar cita previa, un informe con todos los datos, como hacían todos los que abandonaban su cuerpo en la Tierra, menos los fallecidos por suicidio que tenían que presentar dos copias. El informe redactado por el “Ojo Avizor”, el emisario de Dios, detallaba todas las acciones que habían realizado durante toda su vida antes de dejar su cuerpo y emprender el camino hacia el más allá.
Debido a sus fechorías nada ecologistas ni pro-animalistas. el informe del nuevo inquilino no garantizaba una futura plaza muy confortable en el cielo que digamos. En sus cincuenta y tres años de vida había asesinado a cuatro mil trescientos mosquitos y mosquitas por pulverizaciones venenosas, dos mil ochocientas arañas por golpe mortal de trapo de cocina, cuatrocientas cincuenta cucarachas aplastadas con el pie derecho, doce conejos y siete ratas atropelladas en la carretera, sin contar los asesinatos de los que no había sido autor directo pero sí testigo de la matanza, sin hacer nada por evitarlo. Por otro lado se había apropiado de diversas plantas aromáticas que había arrancado y de muy mala manera de los montes donde solía hacer senderismo.
Dios canjeó los puntos que había acumulado y decidió convertirlo, en su próxima vida y por su mal comportamiento, en murciélago. Al recién llegado no le entusiasmó la idea pero era optimista por naturaleza. Al menos podría dormir con las patas colgando de un árbol, sin riesgo a caerse. Siempre quiso ser trapecista y nunca lo consiguió. Además cualquiera contradice a Dios y menos con esos antecedentes de asesino en serie. Quien no se conforma es porque no quiere.