762. TOKIO IN LOVE
Antonio Perea Coronado | Antonio coronado

Cuando se lo conté a mi terapeuta me dijo que tenía una idea equivocada del amor, que estaba intentando esconder alguna carencia afectiva por parte de papá o de mamá. Pensé: ¡Estas más perdido! ¡No tienes ni puta idea! Ellos no tienen nada que ver con todo esto. He crecido en una generación en la que todas las historias cinematográficas que se contaban eran de amores imposibles que se hacían posibles. Una actriz super famosa que se enamora de un librero que no tiene donde caerse muerto. Una treintañera que finge volver al instituto sin que nadie se dé cuenta porque nunca la han besado, o, la historia de las historias, un hombre que se enamora de una sirena, se la lleva a su casa ,le llena la bañera y le pone sales de mar . Esto es amor, quien lo probó lo sabe.
Yo no creo en héroes de Marvel, mis grandes heroínas son Julia Roberts, Meg Ryan, Tom Hanks…gente que luchaba contra viento y marea por amar y ser correspondido.
Actualmente tengo 37 años, gracias a Internet se pueden tener citas casi una por minuto. Y es genial, porque he conocido a todas las personas solteras que hay en mi barrio. Pero que queréis que os diga, si yo no veo riesgo, me aburro. Si me dices que eres informático, trabajas de lunes a viernes de 8 a 3, y que buscas algo estable, definitivamente pierdo el interés. Necesito estímulos potentes, si me cuentas que te han diagnosticado una enfermedad terminal, o que te vas a casar dentro de tres días, incluso que eres un ángel que ha bajado a la Tierra para realizar una misión secreta, entonces podemos comenzar a hablar. Porque yo lo voy a dar todo para que nuestra historia de amor se haga posible.
Hace una semana conocí a un asiático, llamado Liu, de mirada fulminante y pelo precioso, cuando fui con una amiga, a la que habían dejado, a cenar Ramen. Mi amiga se fue pronto y yo me quedé tomando Sake Imperial con Liu. Nadie me informó del pedal que te proporciona esa bebida. Así que Liu me llevó a su habitación de hotel para que se me bajará todo aquello y descubrí que teníamos tantas cosas en común: Sailor Moon, Doraemon, Ikigai…hizo que me corriese solo con mirarme. A la mañana siguiente, cuando desperté, Liu desapareció sin dejar rastro. Solo dejó una postal de un templo budista en Tokio. Era la única información que tenia de él. Así que como el amor es irracional y no entiende de lógica me he comprado un billete de avión para adivinar porque cojones se fue. No sé cómo va a acabar todo esto, pero actuar por impulsos te hace sentir tan vivo. ¿Qué sería de la vida sin un poquito de acción?
Lo único que puedo decir por ahora es Sayonara Madrid, Kon’nichiwa Tokio.