1343. TONTERÍA N°85
Sergio Martorell | Martoré

Era el primer carnaval después de la pandemia en la Villa de Puerto Real, la gente tenía bastantes ganas de salir y relacionarse. Y sobre todo a mi grupo de amigos, que superamos la treintena y es posible que no nos queden muchos Carnavales como este. El ambiente era ideal y podíamos satisfacer nuestro alcoholismo atenuado por la pandemia. Cuando llevábamos algunos cubatas de más apareció ni amigo Ramón, un tipo cuanto menos peculiar, con su propio imaginario. – Menos mal que te vemos, pishurra. – Si, es que he salido tarde, me estaba preparando. ¿Qué te parece mi disfraz?- Ramón es especialmente bueno en tomarse en serio un disfraz y currarselo para terminar yendo de mamarracho. Iba vestido con ropas de camuflaje de distintas marcas pero con un gorro de lana, encima un gorro de pescador y el casco de la moto. -Está bien el disfraz de militar.-Le dije sin mucha expectativa. -No, no voy de militar, voy de soldado de la guerra de las motos.- Ni idea de qué significa eso.
Cuando se quitó LOS gorros tenía en la frente dibujado con lápiz de ojos un número 85 con una tipografía de número digitales.
Metidos en el tema y por sacarle conversación le pregunté. -¿Y el 85? ¿Qué significa?- Me miró extrañado -¿Qué 85?- Le señalé -El de la frente- Con recelo me contestó -A no no, es un 28, mi número de dorsal. Yo muy seguro de lo que estaba viendo le respondí -Pues te has puesto un 85, te lo juro illo- Aún no se lo creía así que le tocó el hombro a mi amigo Borja que estaba a su lado hablando casi a gritos con otra persona.- Quillo una pregunta, ¿Qué número tengo en la frente?- Este se volvió casi tambaleante con la cara roja, lo inspeccionó de arriba a bajo y le contestó casi en un gruñido -Un 85- Para luego darse la vuelta y seguir a lo suyo. Entonces le entró la duda, y como no se fiaba de mi criterio ni de mi palabra, decidió fiarse de la tecnología y pensó que esta le daría la razón. Sacó su móvil y lo puso en modo selfie, momento en el que siglos de avances tecnológicos se la jugaron a su percepción, pues el modo selfie está en modo espejo y la imagen sale invertida de izquierda a derecha. Ahí me di cuenta de lo ocurrido, se había escrito el número él mismo frente al espejo. El se fue convencido de que tenía razón y yo tuve material para reírme toda la noche. Al día siguiente lo recordamos e intenté escribirme un 28 en la frente delante de un espejo. A día de hoy no lo he conseguido.