651. TOP SECRET
LOURDES FRANQUET GARRIGÓS | Mare Blu

«Chicas: os voy a contar una cosita. Pero ¡ojo!, me tenéis que prometer que va a quedar entre nosotras tres. ¿De acuerdo?», les susurré a mis dos mejores amigas en los vestuarios del instituto. «¡Pues claro! ¡Por quien nos tomas, tía!», me soltaron, indignadas, por el hecho de saberse acusadas de futuro e indebido cotilleo.

«¿Os acordáis de que en mitad de la hora de mates tuve que salir corriendo al lavabo a ponerme una compresa? Pues estaba yo con la puerta de los baños abierta, a punto de volver a clase, cuando pude ver al profe de química, comiéndole la boca a la de castellano y ella sobándole todo el trasero. ¡Si ni siquiera se dieron cuenta de que los había pillado en faena…! Entonces, se me escurrió la puerta de los lavabos y pegó un portazo de la leche».

Montones de «¡hala tía!», «¡qué fuerte!», «¿en serio?» y otras tantas empezaron a volar de sus bocas, a la vez que jurábamos que lo hablado entre nosotras debía quedar sepultado en secreto, bajo amenaza de romper nuestra amistad para siempre.

Pero, claro, según como lo veía Marina, no pasaba nada si se lo explicaba a Clara, porque ella también era muy amiga nuestra y sabría guardar el secreto. «¿Sabes qué, Clara? Voy a contarte una cosa, pero me tienes que prometer que no se lo vas a explicar a nadie. ¿Vale, tía? Pues resulta que alguien me ha comentado que el de química y la de castellano estaban juntos delante de la sala de profesores, cuando una persona los ha visto morreándose desde los lavabos mientras estaba haciendo pis. Se ha escuchado un ruido y alguno tuvo que salir por pies de allí. ¿Qué? ¿Cómo te quedas?». Entretanto, Clara pensó que bien podría explicárselo a Sara, ya que ella también era buena colega y muy discreta. «Pues como lo oyes, chica. El de química y la de castellano, que estaban delante de la sala de profesores, salieron corriendo al escuchar un ruido muy extraño… ¡Ah!, y seguro que del susto alguno se habría hecho pis encima…» A lo que Sara decidió confesárselo muy secretamente a nuestra amiga Claudia. Porque Claudia sería una tumba. Se podía confiar en ella al cien por cien. «Resulta que el de química y la de castellano casi se mean encima del susto, al escuchar un ruido escalofriante que salía directamente de la sala de profesores. ¿Cómo te quedas, tía? Yo creo que algo raro pasa en esa sala, tía… Rara y mala de narices, tía… Mira qué te digo: yo juraría que hay espíritus de los chungos ahí dentro…»

Al final, resultó que, en cuestión de horas, el cotilleo se había extendido por todo el instituto. Y ahora los profes no se explican el porqué de las carrerillas y los pasos precipitados de muchos alumnos al pasar por delante de la sala de profesores. No saben que algunos piensan que ahí vive un fantasma.…