1436. TRADICIONES
SILVIA PÉREZ DE BLAS | SIA ROUGE

Cómo íbamos a imaginarnos que no sabía nadar cuando lo tiramos al río. Tirarlo al río no tiene nada de malo, es la tradición que hemos seguido toda la vida cuando alguien del pueblo se iba a casar.

El problema ha sido que ya no se ha podido casar y, de no casarse, no habríamos tenido que tirarlo al río y no se habría ahogado.

Una tragedia, no digo que no, pero es lo que se ha hecho toda la vida y no es culpa de nadie.

La que me da pena ahora es la prometida del difunto porque, tal y como manda la tradición, hay que tirarla al pilón.